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El grillo
Fecha: 27/07/2022, Categorías: Incesto Autor: Kiko, Fuente: CuentoRelatos
... dijo: -Tuvimos unas poluciones increíbles. Beatriz había cogido tanta vergüenza que no levantaba la cabeza. Le puse tres dedos en el mentón, le levanté la cabeza, le di un pico, y le dije: -Las poluciones ocurren en sueños, lo que pasó es que nos corrimos, así se le llama, correrse. ¿Quieres que te haga correr otra vez? No se lo pensó ni un segundo. -Sí, madrina, quiero. Le bajé la braga del bikini. Beatriz mirando cómo metía mi cabeza entre sus piernas, cerró los ojos. Hice que flexionara las rodillas y lamí su coño, un coño rodeado por una mata de vello rubio y tan empapado que mi lengua quedó cubierta con una gran cantidad de jugos espesos... Era su fresco y agridulce néctar. Lo saboreé. ¡Qué rico estaba! Lo tragué y después lamí desde la parte superior de la vulva al clítoris. Nada, no me duró nada. Levantando la pelvis, jadeando cómo una perrita y retorciéndose, se corrió cómo una bendita. Al acabar estaba exultante. -¡Me encanta hacer cosas prohibidas! ¡¡Qué bien se pasa!! No quise abusar más de ella. Le dije: -Vamos a comer algo. Beatriz quería seguir. -Juegue un poquito más conmigo, por fa, madrina. -¿No prefieres venir esta noche a nuestra habitación? Mi ahijada no se lo podía creer. -¡¿Puedo?! -Claro que puedes. Eran las doce de la noche y mi marido se iba a llevar una sorpresa. Estábamos besándonos uno frente al otro y desnudos sobre la cama. Mi marido me metía dos dedos en el coño y yo le estaba meneando la ...
... polla. No la sentimos llegar. Beatriz nos separó echándose en medio de los dos. Estaba desnuda cómo su madre la trajo al mundo. La traviesa, sonrió y nos preguntó: -¿Molesto? Le respondí yo. -Tú nunca molestas, cariño. Jaime no se lo podía creer. Me había dicho que se moría por follar con su sobrina y ahora la tenía delante de él desnuda. Le dijo: -Pareces un ángel, Beatriz. Beatriz le echó la mano a la nuca, atrajo sus labios hasta los suyos y le metió la lengua en la boca, después repitió la operación conmigo. Luego nos acercó las bocas para que nos besáramos mientras ella miraba. De besarnos pasamos a comerle una teta cada uno, Jaime la derecha y yo la izquierda. Los pezones al sentir nuestras lenguas sobre ellos se pusieron duros. Beatriz nos acariciaba el cabello, después de magrear, besar, lamer, chupar y mamar sus tetas, Jaime bajó para comerle el coño y follarla. Le dije: -Ten mucho cuidado que aún es virgen. Jaime metió la cabeza entre sus piernas y le lamió el coño mojado muy dulcemente, yo la besé con ternura y con ternura me devolvió los besos sintiendo cómo la lengua de mi marido recorría su coño de abajo a arriba. Luego le metió un dedo, y la desvirgó. Debiera haber roto el himen haciendo educación física o poniendo un tampón o de otro modo, ya que no sangró. Cerró los ojos y comenzó a gemir, eso me dijo que le estaba acariciando el punto G. Yo le amasé sus duras tetas, las chupé, jugué con sus pezones y la besé mientras mi marido preparaba el ...