1. Incestos con la madre y la hija


    Fecha: 27/07/2022, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos

    ... y...
    
    -Déjalo ahí, me estás poniendo cachonda y yo de cachonda podría hacer locuras.
    
    El que hizo una locura fui yo. Me puse de pie y me abalancé sobre ella para comerla viva, con tan mala suerte que pisé el jabón, caí encima de ella y fuimos los dos a parar al río. Al ponernos en pie el agua nos daba por la cintura. Carmiña pilló un cabreó criminal. Levantó su pequeña mano derecha y me dijo:
    
    -¡Te mato a hostias!
    
    Le miré para las tetas y vi que eran más grandes de lo que yo pensaba. Sus pezones también eran más grandes y se marcaban en la camiseta blanca pegada a su cuerpo. Mi polla se empalmó y mis manos se posaron en ellas. Estaban muy duras. Mi prima seguía con la mano levantada.
    
    -¡Qué te doy!
    
    La besé y no bajó la mano.
    
    -Quita.
    
    Quité las manos de sus tetas. Se dio la vuelta para salir del río. Le volví a echar las manos a las tetas, la besé en el cuello, le arrimé la polla empalmada al culo, se la froté contra él, y le dije:
    
    -Vamos un poquito más arriba donde no nos cubra tanto y no nos pueda ver nadie.
    
    -¿Para qué?
    
    -Para comerte el coño y ver cómo te corres.
    
    Escurriendo el cabello y sin quitarme las manos de las tetas ni separarse de mí, de forma despectiva, dijo:
    
    -Ya.
    
    -¿No te gustaría correrte en mi boca?
    
    -Fantasma.
    
    Volví a frotar mi polla en su culo y le tiré de los pezones.
    
    -Te correrías en mi boca, créeme
    
    -Lo que voy es a partirte la boca si no me sueltas. ¿Qué vas a hacer correr tú, atontado?
    
    -¿Qué te ...
    ... apuestas?
    
    Puso su manos encima de las mías y se empezó a dar.
    
    -¡¿De verdad que me harías correr si dejo que me chupes el coño?
    
    No sabía lo que podría pasar al comerle el coño, ya que nunca comiera uno, pero mi voz sonó autoritaria al responder:
    
    -Tan cierto como que estamos mojados.
    
    -No sé, me daría corte enseñarte el coño.
    
    -A alguien se lo tendrás que enseñar algún día.
    
    Mi prima entregó la cuchara.
    
    -Me dejo, pero siempre y cuando después no quieras meter.
    
    -Tú mandas.
    
    Se dio la vuelta de nuevo y echó andar río arriba. Paró cuando el agua le dio por debajo del coño. Nos tapaban matorrales por ambas orillas. Allí no nos podía ver nadie. Le di un pico y le dije:
    
    -¿No es romántica la música que hacen el croar de las ranas, el cantar del cuco, el cri, cri, cri de los grillos y el murmullo del agua corriendo?
    
    -Me vas a chupar el coño, Quique, déjate de historias de fotonovelas.
    
    Tenía razón. Fui al grano. Le levanté la camiseta y vi sus tetas. Las areolas las tenía pequeñitas, cómo encogidas y los pezones de punta. Le chupé una teta y se le puso la piel de gallina. Me cogió la cara con las dos manos y me dio un beso, tierno, dulce y largo, después le chupé las tetas... Más tarde le subí el vestido y le bajé las bragas hasta las rodillas. Al lamer su coño mi lengua patinó por él como si estuviera lleno de aceite. A medida que iba lamiendo los flujos se hicieron más pastosos. Era la primera vez que le comían el coño y su cuerpo se estremecía, y no con el ...
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