-
Aquel verano del 96 (La limpiadora. Relatado por ella)
Fecha: 29/07/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Hansberville, Fuente: CuentoRelatos
... cuidado agarró mis mallas llevándose por delante mis bragas también. Totalmente desnuda, le miraba a los ojos. Los suyos estaban clavados en mi coño peludo, cubierto de rizos negros. Me acaricié con dos dedos provocándole aún más. Alejandro no lo dudó y se lanzó sobre mi entrepierna. Abrí las piernas y dejé que el niñato me comiese el coño. Llevaba meses sin recibir sexo oral y aquello fue como una explosión en mi cabeza. El niñato llevaba su lengua desde el agujero de mi culo hasta la pipa de mi coño. Lo sentía inundado de flujo caliente que bajaba por mis glúteos. Alejandro movía la lengua por cada rincón de mi sexo para terminar en el clítoris. Lo mordía, lo trillaba con los dientes, lo succionaba. Yo estaba desatada, me sentía como una puta y eso me excitaba de manera casi salvaje. Hacía mucho que no tenía sexo y ahora lo quería muy sucio y duro. Insultaba a aquel niñato veinteañero. Quería demostrarle lo que era una mujer de verdad y no la novia frígida y estrecha con la que salía. Me agarré a su cabeza y le obligué a no separarla de mi coño: -Come cabrón, come. Cuando Alejandro comenzó a meterme los dedos en el ojete mi cabeza ya no atendía a razones. Me sentía como una perra en celo. Una puta caliente dispuesta a entregarle a ese joven que podría ser mi hijo todo lo que me pidiese: -¿Te gusta, zorrita? -Méteme la polla, niñato. -¿Quieres polla? ¿Quieres esto? Con cada insulto mi coño producía más flujo. Aquel niñato se meneaba un buen trozo de ...
... polla erecta, con las venas muy marcadas que me ponían muy caliente. Por fin Alejandro me clavó la polla de un golpe de cadera. El puntazo me incrustó la polla en lo más hondo de mi vagina que hizo que me retorciese de gusto. Hacía mucho que no me follaban de esa manera. Mi marido hacía mucho que no estaba a la altura de mis necesidades como mujer. Con cada golpe de cadera la polla se abría camino dentro de mi coño. Yo no podía parar de gemir y de gritar. Me agarraba a aquel cuerpo joven y vigoroso. Clavé mis uñas en el culo de Alejandro. Necesitaba que me follara más fuerte, más adentro. Él me comía las tetas sin dejar de follarme duro. Mis tetas lo volvían loco por eso no me sorprendió cuando paró y se colocó sobre mi. Quería una cubana entre mis tetas y eso me excitaba muchísimo. Se sentó sobre mi abdomen y agarrando mis tetas colocó su polla entre ellas. A lo largo de mi vida había hecho alguna que otra cubana. Mi marido solía correrse sobre mi cara cuando se las hacía. Pero ahora, un niñato desconocido al que le doblaba la edad estaba haciéndose una paja con mis enormes melones. El morbo había hecho presa de mi y me tenía obnubilada, no podía pensar de manera lógica. Hacía mucho que no disfrutaba de una sesión de sexo como aquella y menos de algo tan prohibido. Alejandro había sacado mi lado más oscuro. A la puta que toda mujer lleva dentro. Mis peores instintos salieron a relucir: -Pégame niñato. Pégame en la cara. Alejandro, se mordió el labio inferior y me ...