1. Aquel verano del 96 (La limpiadora. Relatado por ella)


    Fecha: 29/07/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Hansberville, Fuente: CuentoRelatos

    ... miró como a una guarra. No se lo pensó y me dio una hostia justo antes de correrse. Sentía que la cara me ardía al tiempo que un buen lechazo cruzaba mi cara. Mi imagen debía ser casi humillante y solo de imaginarme me excitaba:
    
    -Sí, joder. Soy muy puta.
    
    Me sentía más excitada que nunca. Me sentía la puta de un niñato que abusaba de mí. La adrenalina de lo prohibido corría por mis venas provocándome espasmos de placer desde mi vagina hasta mi cerebro. Cuando varios chorros de semen manchaban mi cara, mi boca, mi cuello y las tetas. Alejandro acercó su capullo a mi boca y terminé de succionar para limpiárselo bien.
    
    Llegamos una hora después a la oficina donde entre ambos enlazamos una historia como coartada. Por la noche, aún me sentía excitada y busqué a mi marido. Este estaba un poco cansado y no quiso follar. Fantaseaba con que se comiera las tetas y el coño que pocas horas antes había llenado de lecho otro hombre. Acabé masturbándome con mi fantasía.
    
    Durante el resto de los días mi excitación con aquel niñato fue en aumento. No perdía la oportunidad de hacer bromas sexuales y hacer coincidir con él. Una tarde mi excitación era tremenda. Me las busqué para conseguir que me llevara a casa y tener la oportunidad de conseguir algo con él. Al final de la jornada pedí que me llevaran, su compañera no podía (algo que yo sabía previamente porque me había dicho que tenía prisa) y Alejandro se ofreció, como no podía ser de otra manera.
    
    Me subí a su coche y partimos en ...
    ... dirección a mi casa. Poco antes de llegar le pedí que se desviara por un carril de rural. Estaba ansiosa de sexo con aquel niñato, prácticamente de la edad de mis propios hijos. Podría pasar por un amigo de ellos. Yo podría ser su madre.
    
    Paró el motor y nos miramos. Yo traté de justificar mi comportamiento aunque me sentía tan excitada que no veía la hora de que se lanzara a por mi. Alejandro me comentó que me veía como una casada aburrida. No pudo aguantar más y me besó. Me metió a lengua y comencé a manosearle hasta alcanzar su cinturón. Me sentía desatada.
    
    Liberé su polla y me recreé. Era perfecta, joven, gruesa, vigorosa, dura, apetecible. No me lo pensé y acerqué mi cabeza a su entrepierna. El olor a sexo de aquel rabo joven me tenía loca. Lamí con mi lengua el tronco antes de abrir la boca y comenzar a engullir cada centímetro de polla joven. El tipo se embruteció y comenzó a insultarme:
    
    -Como perra, come.
    
    Cada insulto de aquel niñato hacía que mi libido se desbordase. Pensar que Alejandro le era infiel a su novia de 19 años con una pureta de 47 como yo. Que me tratase como a una zorra porque su chica no se lo permitía era algo superior a mi. De repente me agarró por la melena y comenzó a follarme la boca. Me la incrustaba hasta más allá de la campanilla. Acomodada de rodillas en el asiento del conductor Alejandro disfrutaba de mi mamada al tiempo que me pellizcaba los pezones. Me provocaba un placentero dolor cuando me los retorcía y me obligaba a tragarme ...
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