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Resultó ser prostituta
Fecha: 01/08/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: subtitulados, Fuente: CuentoRelatos
... quiero que el viejo me moleste! L: ¿Y que se te ocurre? A: Voy a casa de mi hija mayor, no hay nadie, ¿me acompañas? L: ¡Bueno, vamos! Aidé parecía estar ebria aun, me decía cosas sin sentido, pasamos a comprar unas cervezas, al llegar a casa de su hija, dejamos las cervezas en la mesa, ella tomo mi mano y me llevo al dormitorio de su hija. Adentro, ella fue la que tomó la iniciativa, mi experiencia en prostíbulos me hacía suponer que ella había sido una prostituta, se desenvolvía como tal, se quitó la ropa, y quedo completamente desnuda, como si me tratara de un cliente. Algunas compañeras del trabajo decían que ella, tiempo atrás, se dedicaba a cobrar por sexo, ósea, era prostituta y no puedo negar que así se comportaba, esa vez era diferente, las veces anteriores se comportaba más sumisa, ¡pero ese día era todo un volcán! Me senté al borde de la cama y se arrodilló delante de mí cogió mi verga con las dos manos, me confesó que de todas las pingas que se había comido la mía era tal vez la más linda pues era perfecta, larga, gruesa y agradable, no como otras que eran pequeñas, o delgadas o cuya apariencia espantaban hasta a la puta más barata en busca de dinero fácil. La cogió y me tendí en la cama, desde allí veía como la llenaba de caricias con la lengua, era toda una experta en esa materia, se la metía toda dentro de la boca, la succionaba, la pasaba por su rostro, de vez en cuando me daba una mordida juguetona para salir del éxtasis y no ...
... eyacular. L: Uf, Aidé ¿qué traes? A: ¡Nada, solo quiero comerte! L: ¡Pues lo haces maravilloso! A: ¡Calla y disfruta bebe! Me tuvo largo rato así, al estar yo echado en la cama, se trepó sobre ella con la intención de colocar su concha sin pelos a la altura de mi cara, al inicio dudé un poco, pues me acordé de todas las pingas que esa concha se había comido, pero la lujuria pudo más y le metí la lengua lo más hondo posible, ¡entramos en un 69 que nos hacía gozar a los dos de placer! La posición tomada era propicia además para lamerle el ano, cosa que hice inmediatamente, de manera torpe al inicio, pero con el pasar del tiempo fue gustándole cada vez más por lo que luego empecé allí mismo a meterle los dedos al ano, también a la vagina, ¡causando en ella una excitación que la hacía gemir de placer como aquella vez que cogimos en su carro! A: ¡Mmm, mi vida, sigue, agh! L: ¡Me encantas, que rico culo y que rico te mojas! Cambiamos la posición, se puso en cuatro dándome la espalda, entregándome ese coño tan dulce y depilado, su vagina rosadita era una invitación al pecado, ¡a la lujuria a olvidarse de los prejuicios y dar rienda suelta a la pasión! Puse mi verga cerca de su vagina, la humedecí con sus propios jugos, y una vez lubricados los dos, se la ensarté de golpe, para que sintiera que no sería como las veces anteriores, que esta vez gozaría como nunca, ¡como ningún otro hombre la había hecho gozar! El mete y saca era espectacular, la muy perra ...