1. Arianna, la madre de mi amigo Jorge


    Fecha: 01/08/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: jc2020, Fuente: CuentoRelatos

    ... pezones que ya me pertenecían, que ya eran míos y se habían adaptado a mis besos, a mis mordidas casi fuertes y suaves a la vez.
    
    Fui bajando hasta su coño, solo quería saborear aquella parte tan deliciosa, sabía que estaba fresca, recién lavada y sin posibles malos olores, me asome delicadamente y pase mi lengua por encima, tratando de oler algún posible fallo, todo bien, se sentía la limpieza de aquella previa lavada, me fui introduciendo más en su interior y más disfrutaba, sentía la humedad, la frescura, la fragilidad de su interior, la delicadeza de su interior y cada vez que introducía mi lengua sentía una fuerte agitación de todo su cuerpo, sentía que disfrutaba que yo esté ahí, que sea yo en ese momento quien la pueda estar probando dulcemente, quien la esté lamiendo, comiendo, saboreando el coñito, jugando yo dentro de ella, me gustaba estar ahí dentro y cada vez me inventaba algo diferente para poder hacerla gozar al máximo.
    
    Me pidió que la penetrase y no la hice esperar, nos fundimos en un beso delicado, ...
    ... suave, nuestras pequeñas lenguas tímidamente se tocaban como aun conociéndose, como si fuera la primera vez que ambos daríamos un beso así, le sujete sus caderas y me fui colocando delante de su vagina para poder penetrarla, no entre a la primera, la segunda y a la tercera me sentí dentro de ella, le comí el cuello, con suaves mordiscos, que placer más grande estar dentro tuyo, que coño más delicioso he podido saborear contigo, me vuelves loco.
    
    Ella apretaba mi cara contra sus pechos en señal de morderlos o chuparlos y no dejar de excitarla, fue un rato tan largo, tan rítmico, es como si nuestras partes encajaran a la perfección y solo podíamos disfrutar el momento, recuerdo haber sentido un gemido fuera de lo normal y una gran presión de sus manos sobre mis nalgas, esperaba yo sea un orgasmo y no haberla dejado a medias o mucho menos que no haya terminado, momento después, termine yo dentro de ella, me tumbe despacio sobre su delgado pecho, solo respirábamos agitados y sudorosos nuestros cuerpos quedaron uno sobre el otro. 
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