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CON NATALIA
Fecha: 09/08/2022, Categorías: Incesto Autor: corvus, Fuente: RelatosEróticos
... máximo y abría mis labios con mi mano derecha mientras que con los dedos de mi izquierda hacia un segundo intento. Con un grito lo conseguí, que creo asustó a Natalia que me espiaba por la puerta entre abierta, ya que oí sus pasos perderse en el pasillo: - Oh, ah, Dios, sí, que rico, umm. - Me iba penetrando con todos mis dedos, mis gritos no dejaban de retumbar en la casa (gracias a Dios que los abuelos son algo sordos), decidí probar una experiencia que me recomendó una amiga, penetrarme por el ano, pero antes estimularía mi clítoris algo abandonado. No más faltó un roce para llegar al orgasmo y vaciarlo increíblemente en las sabanas. - Oh, ah, Dios-gemía mientras intensificaba la estimulación rozando mis labios, mi clítoris y me penetraba ocasionalmente, continuando hasta el final de mi sexo estimulé mi perineo, vacié otros 2 orgasmos y podía sentir mi temperatura elevarse: - Oh, no, uhhh, ah, que rico, sí- era lo que lograba articular. Con mis manos llenas de jugos me masajee los senos y abdomen mientras descargaba orgasmos. Me lubriqué con mi mano izquierda empapada en fluidos y saliva el ano, lubriqué mis dedos de la derecha. Empecé metiendo uno de mis dedos y estando adentro le daba vueltita, no desaprovechando mi mano izquierda me penetré la vagina, así estaba gozando en penétrame mis orificios, alternando la velocidad de los movimientos. Todo mi cuerpo temblaba, estando en un limbo donde los orgasmos me estremecían y sacudían en mi cama, mi ano se ...
... abría y cerraba al compás de mi respiración entrecortada, esto me dolía un poco pero el placer era inmenso y eclipsaba el dolor sentido, además el roce en mi ano y vagina me llevaban al espacio, a un lugar de sólo placer. Así llegue a un clímax grandioso empapado y algo escandaloso, ya gritaba desproporcionalmente: - Oh, sí, Ahhh, uhhh, oh, mi cuquita, mi culito, me duele oh, sí, que rico... [...] Después de semejante sesión quedé empapada de sudor, fluidos y lágrimas (en el último y más grande orgasmo se me bajaron las lágrimas). Fue exquisito todo eso, quedé completamente exhausta y creo que dormité. Natalia me despertó bruscamente para avisarme que estaba lista la cena desde un rato y los abuelos habían comido e ido a dormir, así después de darme una ducha reconfortante fui a comer, ya que traía un hambre de perros. [...] Al entrar en el comedor comprobé que los abuelos se habían ido a dormir, estaba Natalia sola en mesa; al entrar se levantó para servirme de cenar diciendo: - Debes tener hambre-mientras me servía un plato de pollo con papas- después de semejante entrada cualquiera. - ¿Acaso me espiabas? -le dije no como reparo sino lujuriosamente, pues ya sabía bien que ella me había estado mirando, pero quería ver su reacción. - No, yo no te espiaba- dijo, pero reconocí un rubor en sus bellas mejillas-solo me asustaron tus gritos y subí, menos mal que los abuelos no los oyeron, ni se dieron cuenta. - Sí claro-balbucee. - ¿Cómo es la cosa? - ...