-
Confesiones prohibidas (1): El comienzo
Fecha: 11/08/2022, Categorías: Confesiones Autor: ivancampbell, Fuente: CuentoRelatos
... bolsa que cargaba en mi otra mano para disimular el bulto que se acrecentaba en mi pantalón. Un cálido viento levantó levemente su vestido, llevándolo hasta la parte baja de su trasero, dándonos a mí y a casi una decena de extraños una minúscula vista de la tierna ropa interior rosada que llevaba en esa oportunidad, y haciendo que sus piernas mostraran algo más de su recatado ser, pero, para evitar seguir mostrando más de la cuenta, rápidamente lo bajó con ambas manos apegándolo aún más a sus ricas nalgas, provocando que se marcaran sus calzoncitos de niña buena en su gran culo. Mi respiración se aceleró y mi vista se nubló, en ese momento fue que se percató de su soledad y volteó para encontrarnos, no pude hacer otra cosa más que embestirla a su regreso con un intenso y apasionado beso, ignorando por completo su timidez ante las muestras de afecto en público. Termino mi asunto en el baño; dando fin a la inmadura sesión que realicé en él, que culminó con uno de los orgasmos más intensos que se puedan dar por cuenta propia, y sin poder creer el poder que tenía el pensar en mi tierna Catalina siendo objeto de placer de otros. La abundante evidencia de mi patética fechoría se va con el agua del inodoro, y aprovecho de asear cualquier otra que haya quedado sobre mí. Vuelvo a donde pertenezco; junto a mi bella durmiente, que como siempre se encontraba apuntando su bella retaguardia hacia mi persona, cosa que no dudo en aprovechar recostándome con sumo cuidado y tapándome con ...
... las sábanas. La apego a mi cuerpo, mi torso desnudo quedó junto a su pequeña espalda cubriéndola por completo y presionaba mi pene oculto en mi bóxer sobre su dotado trasero. A pesar de mi anterior fechoría, mis ganas por tenerla no se vieron disminuidas, muestra de ello era la erección de mi pene creciendo cada vez más y calzando ajustadamente entre sus nalgas ricas. Pierdo completamente el control como si lo del baño jamás hubiera ocurrido, me desvisto para dejar libre mi prominente miembro que en mi ropa interior se ahogaba, le quito la parte de abajo de su pijama de suave satín, para dejar expuestos los calzoncitos que su madre le regaló, calzoncitos que son evidencia del tipo relación que mantiene con ella y a la crianza que aun la marca tanto, en resumidas palabras: nunca la ha dejado de ver como una niña, una pequeña niña, vulnerable e inmaculada. Muestra de esto eran estos calzoncitos en cuestión, blancos y con diseños infantiles que mayormente me encantan; desde una perspectiva perversa y de dominación, pero que, en más de una oportunidad he deseado que use algo más atrevido y lujurioso. Con mi mano separo levemente una de sus nalgas con delicadeza permitiendo empujar su calzón con mi pene hasta lo más profundo de tan privada zona, zona que durante toda nuestra relación ha sido completamente prohibida para cualquier tipo de actividad de índole sexual, pero que no resisto intentar explorar rogando que por algún milagro me permita cumplir tan turbia fantasía. A pesar de ...