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Camarero facilón (2): Mi jefe
Fecha: 17/08/2022, Categorías: Gays Autor: PasDildo, Fuente: CuentoRelatos
Lo que me pasó con el hombre que fue a jugar a la máquina tragaperras, era muy heavy. Pero peor fue irme a mi casa con la duda de si mi jefe había visto algo. Al día siguiente fui a trabajar de los nervios, nada más entrar vi a Manolo, mi jefe, detrás de la barra. Manolo estaba entre los cuarenta y cinco y lo cincuenta. Bien conservado. De vez en cuando lo veía llegar al bar con la mochila del gimnasio. De pelo moreno con alguna cana y barba poblada pero cuidada. Medía cerca de un metro noventa, siempre que me ponía a su lado me intimidaba y ese día más aún. —Hola Fer, ¿algún problema ayer con el cierre? —preguntó mirándome. —Hola, no, no, ¿qué problema iba a ver? Fui directo al pequeño almacén para cambiarme de ropa, más nervioso aun que antes. El día fue regular, las dos primeras horas no daba pie con bola, tiré varios vasos y una bandeja llena de cosas. Mi jefe solía ir por el bar, pero siempre se metía por la parte del almacén donde tiene un pequeño despacho o se sentaba en alguna mesa, pero ese día estuvo todo el tiempo dentro de la barra. Y la barra era estrecha… vamos, que estuve todo el rato rozándome con él. Con el trajín de gente se me olvidó un poco la situación y pude centrarme en el trabajo, pero en cuanto el bar se vació y solo estábamos mi jefe y yo, bueno… y el cocinero, empezó todo. —¿Le sacaron ayer algo a la tragaperras? —Preguntó. —¿Eh? Pues no me fijé —me sudaban las manos. —Vaya, era por haberle echado algo a ver si me da el ...
... premio. Tú que dices, ¿le echo a ver? —Me miraba fijamente con una sonrisa en los labios. —Se supone que no debes echarle a la máquina, te pueden multar si te pillan —dije mientras recargaba la nevera de refrescos. Los dueños y trabajadores no pueden jugar a las máquinas de su lugar de trabajo, ya que tendrían ventaja sobre si la maquina tiene más o menos dinero. —Está cerrado ya ¿quién se iba a enterar? Además… no me importa el premio que me pueda dar la máquina, prefiero otro tipo de premio —se acercó a mí y me tocó el brazo. —Yo… ¿Qué haces? —¿Qué pasa? Sí lo prefieres me la saco y te meo el suelo. Joder, lo había visto todo, estaba claro. —No, no sé qué me pasó, no volverá a pasar te lo prometo. Manolo soltó una carcajada y me agarró el culo. —Tranquilo, hace tiempo que sé que eres un poco puta. He visto a clientes esperarte a la salida y he visto como alguna vez has tardado más de la cuenta en el baño… ¿Te gusta comerla en el baño en horas de trabajo? Metió la mano dentro de mi pantalón y coló un par de dedos por el elástico del calzoncillo. Estaba dentro de la barra, con la nevera de los refrescos abierta a medio rellenar y mi jefe que me sacaba casi dos cabezas frente a mí, con su mano dentro de mi pantalón. Bajó más la mano y con un dedo tocó mi entrada. Di un respingo. —Está Brahim en la cocina —dije tragando saliva. Coló su dedo en mi ano y me hizo ponerme de puntillas. Se me escapó un gemido. —Ayer no te follaron el culo, ...