1. Camarero facilón (2): Mi jefe


    Fecha: 17/08/2022, Categorías: Gays Autor: PasDildo, Fuente: CuentoRelatos

    ... pero hoy te lo voy a reventar —sacó el dedo de mi interior y se alejó de mí.
    
    Entró a la cocina para preguntarle a Brahim cuanto le quedaba. Este le dijo que estaba terminando de fregar y mi jefe le dijo que se diera prisa.
    
    Cuando Brahim terminó de fregar y de cambiarse, yo ya lo tenía todo hecho también. Salió del cuartito, me miró con una expresión extraña y se despidió.
    
    Manolo vino hacia a mí y me agarró de los dos brazos.
    
    —Putita, que ganas te tengo —me comió la boca y me mordió el labio inferior— arrodíllate.
    
    Obedecí y me puse de rodillas ante él. Lo miré desde abajo. Joder, como deseaba comérsela. Me ponía demasiado.
    
    Me acarició los labios con su dedo pulgar, me hizo separarlos y escupió dentro.
    
    —Bájame la cremallera, venga.
    
    Se la bajé y dejé caer el pantalón. Estaba duro y a duras penas podía contener el slip semejante rabo. Le pasé la lengua por encima de la tela y su gemido me indicó que le gustaba. Tiré de su ropa interior y liberé su polla que chocó con su barriga.
    
    —Buufff —dije cuando se la vi.
    
    —Te gusta ¿eh? Pues venga, come.
    
    Le lamí el capullo y deslicé mi lengua por todo su tronco. Que pollón tenía mi jefe. Lo miré y lo vi con la cabeza echada hacia atrás, resoplando.
    
    Me agarró de la nuca y empezó a meterme centímetro a centímetro todo lo que me cabía. No paró hasta que no me dio una arcada, a pocos centímetros de sus huevos.
    
    —Casi te la tragas entera. Tendría que haberte dado polla antes, pero no te preocupes… recuperare ...
    ... el tiempo perdido.
    
    Yo no podía hablar, mi jefe seguía follándome la boca.
    
    Cuando se cansó de que se la comiera, me levantó y me dio la vuelta. Empujándome contra la caja registradora que casi cae al suelo.
    
    —Ten cuidado donde te apoyas —me dio un azote en el culo para a continuación desabrocharme el botón desde atrás y dejar caer mi pantalón, seguido del calzoncillo— madre mía, como me lo voy a pasar con tu culo.
    
    Terminó de quitarse el pantalón que lo tenía en los tobillos, se quitó la camisa y me indicó que me desnudara yo también del todo.
    
    Ahí estábamos, mi jefe y yo desnudos detrás de la barra. La imagen era brutal y me abalancé a comérsela de nuevo con ganas.
    
    —Quieeeto —dijo riendo— ya sé que tienes ganas de polla, pero ahora la quiero en tu culo, levanta.
    
    Salimos de la barra y Manolo me dijo que me subiera a una de las mesas y me pusiera a cuatro patas. Lo hice y empezó a comerme el culo. Al sentir su lengua húmeda en mi ano, apretando por entrar, se me erizó la piel y comencé a soltar bastante precum sobre la mesa en la que al día siguiente comería alguien.
    
    Apoyé la cabeza en la mesa y fui a abrirme las nalgas con las manos, pero mi jefe no me dejó, me las apartó y me dio dos sonoros azotes que me hicieron gritar.
    
    —Baja —me dijo— túmbate boca arriba y arrima el culo al filo.
    
    Me sentía una puta ahí en mitad del bar, desnudo, ofreciéndole mi culo.
    
    Escupió en mi ano y metió un dedo de golpe. Grité más por la impresión que por el dolor, no me ...