1. Mi incesto, mi hijo y yo. Confesiones de Laura


    Fecha: 23/08/2022, Categorías: Incesto Autor: CORTESANA, Fuente: CuentoRelatos

    Vamos a decir que me llamo Laura, pero muchos me dicen La. Hace algún tiempo cuando tenía 48 años y estaba casada y con dos hijos; había comenzado a sentir que algo me faltaba en el deseo, o ese deseo estaba pidiendo algo más que el sexo de entrecasa con mi esposo; con treinta y ocho años y casada, habían quedado atrás mi adolescencia y mis viajes por el mundo, habiendo conocido placeres, vicios eróticos, copas de espumantes y amigovios (como dicen ahora) bastantes frecuentes entre mis íntimos.
    
    Esa tarde de un viernes cualquiera en Buenos Aires, tenía ganas de llegar temprano a casa darme un baño de espumas con sales y escuchar música, una copa de espumante y la paz de la casa; mi esposo estaba de viaje y mis hijos creyendo yo, en casa mis padres, por lo que el fin de semana era mío y nada más que a merced de mis placeres; de vez en cuando la llamaba a Mena, esa amiga que sabe hasta el último orgasmo que tuve en la noche, o aquella que alguna vez también me los provocara.
    
    Dejé mis papeles, me colgué la cartera y como toda arquitecta me vanaglorié de mis encantos frente a los chicos de mi estudio cruzando mis piernas al caminar, haciendo que mis glúteos marcaran mi sugerente andar o mis posiciones delante de ellos y de ellas también; siempre supe que más de uno de ellos, tenían alto morbo con mi figura y mis provocaciones, las que no eran menos; había alguno que otro y sobre todo un rubiecito, Leo al que alguna vez comiéndole la boca le demostré como se coge a una potra ...
    ... como yo.
    
    Pero llegué a casa, descendí del auto, y entrando, percibí que la puerta de calle estaba sin llave, pensé que se habrían malogrado mis planes de “finde” especulando que mi esposo había regresado, pero no, su auto no estaba en la cochera; al entrar sentí ruido en los dormitorios y sigilosamente, quitándome las sandalias subí las escaleras; cada vez más se sentía el gemido de una mujer que estaba cogiendo rico en mi dormitorio; sin hacer ruido, a través de la puerta entreabierta veo que mi hijo Richard estaba cogiendo con su novia sobre mi cama, los gemidos y la cara de Rosana (su novia) estaban en pleno orgasmo; mi hijo detrás de ella, clavaba tremenda pija en una conchita depilada y muy rica bañada por sus propios flujos, con una colita que se elevaba en tanto que ella arqueaba su cintura, recostando su carita y su pelo rubio sobre las almohadas. No voy a negarlo, me excite…
    
    Mientras seguían cogiendo y cada vez que el golpeteo del pubis de mi hijo sobre la colita de Rosana era más intenso y más profundo, gemían con murmullos que me costaba distinguir, yo ya me estaba mojando frente a esa escena…
    
    —Cogéme más fuerte hijo de puta, cogéme como coge la putita de tu mami. —Le gritó Rosana.
    
    Me quedé helada, cuando escuché esas palabras, me di cuenta en ese momento que alguien más sabía de mis aventuras, lo más asombroso fue cuando veo que la pendeja, tenía puesto una biquini mía, una tanga y soutien de tela atigresada, para esas noches de putas que una se pone ...
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