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Angélica, una madura muy caliente
Fecha: 05/09/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: afuentes, Fuente: CuentoRelatos
... cintura era pequeña, sus caderas anchas y sus nalgas aún se sentían firmes. Fuimos al sillón de la habitación y comenzamos a manosearnos al calor de los besos, le quité su suéter y la blusa, Angélica lucía muy sexy con su pequeño brasier, metí mis manos bajo su falda y le saqué su mojada pantaleta, ella sobaba mi verga y mi pecho, en voz baja no dejaba de repetirme, “estas bien rico papi”. Me desabroché el pantalón y aflojé mi camisa, dando libertad a Angélica para que metiera su mano, y sacara mi verga, así lo hizo ella y comenzó a masturbarme lentamente, después se agachó y comenzó a besar la cabeza de mi miembro erecto, y con maestría comenzó a chuparlo, yo le tomaba de la cabeza para guiarla en sus movimientos y lo alternaba con caricias en sus medianos pechos aún aprisionados por su pequeño brasier. Angélica hacía bien su trabajo, sabía cómo mamarlo, me chupaba los testículos, la base del pene y la forma en que succionaba era genial. Cuando sentí venirme ella se hizo a un lado y eyaculé sobre la alfombra. Me tomé un par de minutos para asimilar tan grandiosa mamada y me desnudé por completo, le quité el brasier y ahí estaba Angélica únicamente cubierta por la pequeña minifalda, la cargué y la arrojé sobre la cama, era mi turno de comerme su sexo húmedo. Comencé besando el cuello y sus orejas, bajé a sus pechos y me tomé mi tiempo para lamer y sobar sus pezones erectos, a pesar de su perfume, el aroma de la piel de Angélica era especial, era ese aroma que se ...
... va acentuando con los años y que es muy propio de las personas de cierta edad, lejos de incomodar me morboseaba mucho el hecho de estar sobre una atractiva mujer mucho mayor que yo. Bajé por su vientre, hasta su sexo, al contacto de mi barbilla ella se estremeció así que me tomé mi tiempo para lamer todos los rincones, Angélica se retorcía y sus gemidos eran muy intensos, parecía como si nunca le hubieran comido la concha. Cuando lamí su clítoris Angélica me tomó por el cabello y empujaba para que no me separara de ella, estaba muy prendida por las sensaciones en su entrepierna. - Me voy a orinar papi… me voy a orinar… Me retiré y Angélica se dio un par de palmaditas en su concha y mojó la cama. Sus espasmos eran de evidente placer, me miró con pena y aún jadeante comentó. - Qué pena pero nunca me la habían comido así. - ¿Pena de qué? A eso venimos, a pasarla bien. Pusimos una película porno en la tele del motel y nos sentamos en el sillón, ahí Angélica se sentó en mis piernas, nos besábamos y manoseamos al calor de las calientes escenas en la televisión, me encantaba masajear sus pechos, apretar sus pezones y bajar a meterle los dedos en su vagina. Cambiamos de posición en el sillón y me abrí un poco de piernas, ahora era ella quien me masturbaba y acariciaba mientras yo miraba como a una rubia le daban doble penetración. Me puse de pie y le pedí a Angélica se pusiera nuevamente sus zapatillas, ella seguía solo con su minifalda, eso me agradaba mucho, ...