1. ¡Rómpeme el culo!


    Fecha: 19/09/2022, Categorías: Incesto Autor: Kiko, Fuente: CuentoRelatos

    ... esclavo y la hostia es que me empezaba a gustar. Cuando tenía el coño "limpio", me dijo:
    
    Sigue untando. Le unté de manteca las piernas, el coño, el vientre, las costillas y después las tetas, unas tetas gordas, decaídas y esponjosas con areolas oscuras y grandes y gordos pezones. Al untarlas me volví a empalmar, al verme empalmado, dijo:
    
    -A ver cómo mamas.
    
    Amasando las tetas con las dos manos, lamí y chupé sus pezones primero y sus tetas después. Vi cómo mi tía metía dos dedos dentro del coño y se masturbaba, luego mientras yo mamaba, mamaba y mamaba pasó a la siguiente fase al decir:
    
    -Sigue untando.
    
    Unté su cuello, sus hombros y sus labios. Me cogió la cabeza y me metió la lengua en la boca, luego me cogió la mano derecha, me separó tres dedos y los metió dentro de su coño. Movió la pelvis y mi mano con la suya y acabó corriéndose a lo grande.
    
    Al acabar de correrse me sacó la mano del coño, llevó los tres dedos a su boca y los chupó. Después se dio la vuelta.
    
    -Sigue untándome de manteca.
    
    Le unté la espalda, las piernas y por último su gordo culo. Estaba pasando dos ...
    ... dedos por su ojete y me dijo:
    
    -Fóllame el culo con los dedos.
    
    Los dedos entraron y salieron del culo dándole placer desde el segundo uno. Mi tía gemía sin parar. Se puso tan cachonda que salió de la mesa, se apoyó en la encimera, se abrió de piernas y me dijo:
    
    -¡Reviéntame el culo!
    
    Cogí la polla para llevarla a su ojete. Al estar mi mano pringada de mantequilla era cómo si la hubiera metido en un coño lubricado. Le di dos toques y casi me corro, el caso fue que el intento de meneo había untado mi polla de manteca y al estar también su culo engrasado de reventarla nada, ya que la polla entró dentro cómo un cohete. La follé y en nada me corrí, me corrí y la seguí follando hasta que a mi tía le empezaron a temblar las piernas y dijo:
    
    -¡Vuelooo!!
    
    Se corrió cómo una fuente, de hecho creí que estaba meando por ella, pero no, luego vi que eran jugos espesos los que mojaban el cemento del piso de la cocina. Creí que me los iba a hacer lamer, pero me dijo:
    
    -De esto ni una palabra a tus amigos.
    
    Se había acabado, y fue para siempre, ya que no volví a follar con ella.
    
    Quique. 
«12345»