1. La historia de Ángel, solo era un muchacho (45/59)


    Fecha: 19/09/2022, Categorías: Gays Autor: Albany, Fuente: CuentoRelatos

    A pesar de llevar el coche cerrado, y con filtros para que no pudiera pasar una brizna de are sin purificar, pude sentir el penetrante olor a salitre del mar cercano, nos estábamos acercando a nuestro destino.
    
    En los últimos kilómetros por recorrer me volvían los temores, me sentía inseguro a pesar de que Pablo me asegurara, después de hablar por el móvil en dos ocasiones distintas sobre mi deseo de regresar con Eduardo, que éste estaba deseando que volviera.
    
    Como hombre que había vivido una larga vida, sabía que a veces se hacen las cosas por despecho y no deseaba que este fuera mi problema. Ni yo mismo estaba seguro de que no se tratara de una pataleta, y que probablemente debía haber consentido ser simplemente el amante de Álvaro y compartirlo con Irina hasta el regreso definitivo de Pablo.
    
    Intuía no obstante, que solo hubiera causado problemas y además, era mayor, independiente y quería vivir mi vida aunque para ello tuviera que permitir que utilizaran mi cuerpo, también yo lo disfrutaría o lo intentaría al menos.
    
    Atravesamos la ciudad y aminoro la velocidad para girar el volante y enfilar la carretera de costa, pronto pude ver los altos álamos detrás de la pared de piedra coronada de alambres espinosos. Pulsó el mando a distancia para abrir los portones de hierro, detrás del cristal de la cabina un guarda uniformado que no conocía saludó militarmente a Pablo.
    
    De momento todo parecía estar igual: la gran avenida de robles que conducía a la fachada ...
    ... principal, las rosaledas con los primeros pimpollos aún sin florecer, la piscina descubierta y al lado el pabellón de verano, todo recogido y pulcro.
    
    En el descansillo, al lado de la puerta, estaba el fiel Tomás con el chófer uniformado dos escalones más abajo. terminaron de descender para abrirnos las puertas, el tieso mayordomo ni me sonrió y solo inclinó la cabeza, le alargué la mano y algo sorprendido me la estrechó con la suya enguantada de impoluto blanco.
    
    -Buenas tardes Tomás. -le sonreí y pude arrancarle una mueca lo más parecido a una sonrisa.
    
    -Muy buenas señor, don Eduardo está en la biblioteca esperándole.
    
    Recordé el nombre del chófer que sustituyó a Damian a pesar de haberle conocido muy poco.
    
    -Justino, me acuerdo de usted, buenas tardes. -el hombre se me quedó mirando sorprendido pero supo reaccionar enseguida.
    
    -Bienvenido señor. -cerró la puerta que me sostenía y se encaminó al maletero para sacar el equipaje.
    
    -Ve adelantándote, enseguida estoy contigo. -Pablo me impelía a que mi encuentro con Eduardo lo hiciera sin él. Solamente eché una ojeada a la fachada de piedra antes de empezar a subir la escaleras,
    
    En la entrada habían aparecido Alicia, la ayudante de cocina de Berta, y Carmen la doncella de Ana María, sentí la necesidad de abrazarlas al verles la inmensa sonrisa que me ofrecían, pronto interrumpimos los saludos cuando llegó Tomás con las manos repletas de mis paquetes y maletas.
    
    Me detuve indeciso ante la puerta cerrada de la ...
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