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La historia de Ángel, solo era un muchacho (45/59)
Fecha: 19/09/2022, Categorías: Gays Autor: Albany, Fuente: CuentoRelatos
... verdaderamente en mi casa. Tuve que reprimir sus efusiones y depositarle en el suelo, ahora quería seguir jugando. No me había dado cuenta pero Pablo había llegado y contemplaba la escena. -Ya tienes tu equipaje en la habitación, Carmen y Alicia te lo están colocando… Hasta la hora de la cena no se presentó Ana María, no porque me rehuyera, estaba fuera de casa cuando llegamos. Seguía tan majestuosa y bella como siempre, vestía elegantemente un traje primaveral de seda y me ofreció la mejilla para que se la besara. Cuando lo hice se me quedó mirando la cara. -Necesitas un tratamiento intensivo de piel cariño, tendré que ocuparme de eso. -sí, ya tendría desde ahora quien se ocuparía de mi piel, de los pelos, las uñas, y de desvalijar la cartera de Eduardo. Así fue el reencuentro con lo más parecido a lo que podríamos llamar mi familia cercana. Empezaba un nuevo ciclo de mi vida y esperaba que fuera agradable, provechoso y feliz para todos. ————————————- La primera semana fue de una frenética actividad y movimiento incesante. Vinieron Guido y Oleguer, mis profesores, para organizar las clases y esa misma semana se reanudaron como antes, Pablo volvió a la universidad y a emplear la moto que le regaló don Manuel para desplazarse, decía que le resultaba más práctico. El lunes me llamó Alberto, había estado con Oriol y David y sabía que había vuelto, esperaba su acostumbrada llamada y me alegré, se interesó por la vida que llevaría a partir de ahora. ...
... Sentí que tenía dudas cuando me dijo si me gustaría salir con él un día para hablar y tomar algo. -Por supuesto que me gustará, y además encantado de estar un rato a tu lado, ¿a qué vienen esas dudas? -era muy, pero muy sincero en lo que le decía y él lo notó por que su acento cambió a más alegre. -Perdona, pensé que al estar con Pablo igual no tenías tiempo, o no te apetecería, no lo se de verdad, ¿puedes disculparme? -de verdad que no le entendía que hablara con cierto miedo. -Para, para…, tu y yo somos amigos, estos meses de atrás te has interesado por mi más que nadie y Pablo no tiene nada que decir si quiero verte o no. -esperaba haber dejado claro cual era mi posición, y Alberto me gustaba como amigo, me hacía reír cuando me sentía triste y me sabía escuchar. Quedamos en que me recogería el viernes aunque antes me llamaría, pero sus llamadas, a partir de ese momento, se hicieron constantes y lo hacía todos los días para hablar un rato. Guido me convenció para que retomara las clases de danza y guitarra, tenía grandes dudas de que fuera conveniente, pero Eduardo me animó, sobre todo para que saliera de casa y me relacionara, de momento tendría tiempo hasta que comenzara en la universidad mis clases, luego ya veríamos. El chofer salió varios días conmigo para enseñarme la ciudad y como circular por ella, el camino de la escuela de danza y lugares donde tendría que transitar, pero ya con el coche conducido por mi. Justino era totalmente diferente a su ...