1. Anciana Amante


    Fecha: 27/09/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    Cuando estudiaba en la capital, en una plaza, cerca de la pensión donde me alojaba, una mañana deambulando por ahí, me encontré bajo un escaño, una billetera grande, de una mujer. Tenía un par de billetes, algunas cuentas de luz, de agua, algunas tarjetas y su cedula de identidad. Era una abuela de 71 años por lo que deduje del carnet.
    
    En principio, corto de dinero como cualquier estudiante, pensé en quedarme con los billetes, pero por el monto de la luz y agua muy bajo, más, un comprobante del pago de su pensión, también muy bajo, se notaba que no era de buena situación. Me dio peso de conciencia que la pobre abuelita necesitaría mas esos billetes que yo , decidí hacer una buena acción y devolver lo que me había encontrado. La dirección de la casa salía en las cuentas, quedaba cerca y como no tenía nada que hacer, hice mi buena obra del día y la fui a entregar a su legítima dueña.
    
    Era un edificio antiguo, busque el departamento, toque y ella misma abrió la puerta, algo temerosa al ver a un desconocido en su puerta. Le comenté el motivo de mi visita y me agradeció enormemente mi acto, diciéndome que era lo que le quedaba de jubilación, una miseria, pero que para ella era mucho. Que no sabía cómo darme las gracias. Le dije que no se preocupara, pero ella insistía en agradecerme y al saber que yo arrendaba cerca, me invito que pasara en la tarde a tomar té, que haría un queque para retribuir mi atención.
    
    Fue muy agradable y luego de pensarlo un poco, acepté su ...
    ... invitación. Si somos sinceros, fui sin ninguna mala intención, solo porque siempre andaba corto de dinero, pasaba hambre y una comida gratis no me venía mal, aparte que no conocía a nadie y no tenía nada que hacer. Llegué en la tarde a la hora que me indicó, conversamos harto rato, de su vida y de la mía. Ella vivía sola, viuda hace muchos años. Sus hijos vivían fuera de la ciudad y casi nunca la visitaban. Me preguntó que estaba estudiando, donde vivía, como era mi ciudad, donde estaba alojando etc. Contenta de tener compañía. La verdad fue una buena idea, el queque estaba delicioso y resulto ser una agradable compañía la veterana.
    
    Cuando me preguntó si tenía novia, le dije que no, pero que no perdía las esperanzas de encontrar a alguien en la capital. Me alabo diciendo que era un chico muy guapo, que seguro encontraba etc. Yo en ese tiempo tenía 19 años, era muy delgado y aparte de pasar siempre con hambre, pasaba caliente todo el día, con casi ninguna experiencia, viviendo a puras pajas. A pesar de que la señora no era para nada llamativa, comencé a pensar que estaba sola como yo, teníamos lugar, nadie ahí me conocía y mal que mal, algo debía esconder bajo esa ropa que pudiese hacerme pasar un buen rato, entre una buena paja solo a tener donde meterlo, no había donde perderse, aparte que a una mujer de su edad, seguramente sin tener sexo hace mucho tiempo, un joven como yo, pensé que sería una fantasía para ella.
    
    Mientras conversábamos de cualquier cosa, comencé a imaginarla ...
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