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Anciana Amante
Fecha: 27/09/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... alabándome el tiempo que había durado. Le dije que no me podía ir cortado, hasta hacerla acabar a ella, se rió diciéndome que hace rato que lo había hecho, apenas se montó sobre mí había alcanzado su orgasmo. Que había seguido solo para hacerme disfrutar a mí, pero que veía que era algo muy difícil, que era muy duro de acabar. Considerando su edad, sabiendo que ya le estaba doliendo, le ofrecí que me hiciera acabar con su mano. Le encantó la idea, se acomodo mirando hacia los pies y suavemente me comenzó a masturbar, hasta que se le cansaron las mano. Me pedía disculpas, que estaba vieja ya para esos trotes y le dije que no tenía problema con eso, pero que me dejara acabar en sus tetas. Nuevamente me dijo que si, se sentó en la cama, me la chupo un poco y termine masturbándome yo mismo, lanzando mi semen en sus pechos. Quedo muy contenta, me dio las gracias por tan bonito encuentro, que hacía muchos años que no cogía y que pensaba que ya nunca más lo haría. Me dijo que la volviera a visitar para entretenernos, que trataría de hacerlo mejor. Le dije que encantado, que había disfrutado mucho y que seguro volvería. Concertamos una nueva cita y me marché. La segunda vez fue mucho mejor. Ella estaba más preparada, disfrutó más que la primera, se comportó más desinhibida, tomando más confianza. Su viejo cuerpo fue mío por completo ya teniendo un sexo un poco más fuerte. Gozábamos desnudos, ocultos tras esas cuatro paredes, probando cada vez cosas distintas. Coger en ...
... sí, no era lo favorito para ella, pero igual lo hacía y lo hacía bien , se calentaba muy rapido y era muy morbosa. Lo de ella era hacerme sexo oral. Podía pasar mucho rato tocándomelo, chupándomelo, no desprendía su mano de mi verga. Le encantaba hacerme acabar con su mano, jugando después con mi semen, que después aprendió a degustar. Me decía que era amargo, pero que le gustaba. Ya después lo recibía en la boca sin ningún problema, incluso ella misma me lo pedía. Los encuentros con la veterana continuaron por mucho tiempo. Una o dos veces a la semana, la visitaba en su departamento donde pasábamos horas desnudos tocándonos y cogiendo. Cada vez que quería coger, ella encantada me recibía, nunca me dijo que no. Incluso a veces me daba paja salir con el frio y me quedaba en su departamento , acostado con ella, hasta que viendo la necesidad de ambos, a la económica me refiero, me fui a vivir con ella, ahorraba dinero y tenía una puta en casa, la que nunca decía que no a la hora de coger o mamar. Con lo que me ahorraba en pensión, comprábamos víveres en el supermercado, me cocinaba , me lavaba , era mi Geicha. Vivimos juntos casi toda mi enseñanza universitaria. Tuve mujeres en ese tiempo, incluso ella lo sabía, pero no se oponía en absoluto, ese fue el trato. Más de alguna llego a buscarme al departamento, hablaban con ella y ninguna se imagino lo que pasaba con ella , para todas era la abuelita que me arrendaba solo un cuarto para dormir. Hoy estoy casado, mi mujer es muy ...