1. Desde que mi madre se convirtió en viuda


    Fecha: 02/10/2022, Categorías: Gays Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos

    ... dormitorio y me acosté. Mi madre hizo lo mismo. Pero a los pocos minutos escuché el lamento de mi madre con gritos y a voces de protesta. Me levanté, acudí a su habitación y le pregunté:
    
    — Mamá. ¿Qué te pasa que gritas tanto? Entiendo tu dolor, yo también tengo ganas de llorar, pero es que gritas mucho…
    
    — Sí, hijo, es que me he visto en este momento tan sola…
    
    Me acerqué a la cama de mi madre y me senté para besarla y acariciarle.
    
    — Mamá, si quieres te acompaño hasta que te duermas, me pudo sentar en ese sillón de papá.
    
    — Sí, Juanchito, acompáñame, por favor.
    
    Cuando me iba a sentar en el sillón, mi madre me llama:
    
    — Juanchito, no hace falta que estés ahí, métete aquí y me haces compañía.
    
    — Vale, mamá.
    
    Me acerqué, abrió la cobija y me acosté. Nos abrazamos para decirnos buenas noches y el cansancio pudo más que nosotros.
    
    Desperté temprano cuando mi madre se movió de la cama y levantaba su parte de la cobija para poner los pies en el suelo. Entonces supe que mi madre dormía sin sujetador, solo con un pequeño pantalón de dormir.
    
    — Buenos días, mamá.
    
    — Buenos días Juanchito.
    
    Dio la vuelta a la cama y se me acercó para besarme, como hacía cada mañana, solo que esta vez sus pechos se vinieron encina de mi barbilla. Me callé, aunque no me disgustó. ¿Qué será que las cosas más raras nos gustan si las hace o pertenecen a una persona que queremos?
    
    — No te levantes, Juanchito, hoy no irás al Colegio, ya lo saben, voy a preparar el desayuno, ...
    ... cuando acabe subiré para ayudar a lavarte.
    
    — Mamá, ¿no lo hacemos a la tarde como siempre?
    
    — Juanchito, eso es porque te levantas justo para desayunar, ir a esperar el autobús para poder llegar al colegio, por eso te lavo en la tarde, pero ahora vas a estar todo el día en casa, solo saldremos a comprar, si quieres venir conmigo.
    
    — Vale, mamá, pero voy a quitarme la camisa de dormir porque tengo calor.
    
    Mi madre me ayudó y me acosté. Me dormí. Mi madre me despertó cuando ya tenía la tina llena de agua. Me levanté, oriné en el baño y me metí en el jacuzzi de mis padres. Era grande, con muchas llaves. Entró mi madre y me comenzó a lavar la cabeza con champú, luego de enjuagarme la cabeza, me levanté y me lavó con la esponja de arriba abajo. Me enjuago con la regadera de la ducha y me echó encima la toalla.
    
    — Me recuerdas a tu padre.
    
    — ¿Por qué, mamá?
    
    — Porque haces todo igual que él, te sientas y te levantas y mueves tus piernas como lo hacía él.
    
    — ¿También lavabas a papá?
    
    — Siempre desde que nos casamos.
    
    — ¿A mí también me lavarás siempre?
    
    — Siempre que lo desees, Juanchito, ahora eres la única ocupación que tengo.
    
    Decidí en este momento ser como mi padre. Pensé sustituirle y que mi madre no notara su ausencia, quise llenar ese vacío. Supongo que en las personas siempre hay un espacio que no se puede sustituir por nadie ni por nada, pero mi madre intentaba llenar mi vida sin padre y yo intenté llenar la vida de mi madre sin esposo. Esta fue la ...
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