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Dos viudas y un destino
Fecha: 02/10/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... la cocina. En el resto de la casa menos 2 de los jóvenes que se fueron al baile los demás dormían todos. Cuando llegó la primera mitad del partido el marido de doña E ngracia, se fue a los servicios encontrándose con la viuda joven. La de 28 años. Y está, creyendo estar sola, la encontró con las bragas bajadas dejando la vista su esplendoroso culo de Jaca andaluza. Ni el marido de doña Engracia volviéndose para atrás, ni la sorprendida viuda se la s subió. Daba la impresión que , aunque sorprendida le gustó que aquel hombre se lo v iese. Al marido de doña Engracia lo que le sobraba era sangre fría y además lujurioso en extremo medio en broma, le dijo a la viuda que lo que veía le gustaba muchísimo. Sí a estas horas-le dijo- bajas a los servicios, aquí me encontrarás para lo que precises. Ella con aplomo y caliente como era le contesto que si lo precisaba. No sabes cuánto deseo gozar con un hombre -le dijo ella - desde que murió mi marido no he conseguido tener ninguna relación - P ues ahora quizá sea el momento, le dijo este encendido como una tea. El marido de doña Engracia se sacó su Príapo que era de un volumen considerable y la viuda arrodillándose se lo puso en la boca. Después de succionarlo bien como una becerra lactante tirándose y apoyando la cabeza encima de la pica del grifo, bajándose otra vez las bragas le ofreció su exuberante culo. El Príapo de este no tardo en alguno en entrarle para continuación ...
... lanzarle fuertes embestidas. T anto el uno como la otra poco tardaron en llegar a un ruidoso orgasmo. La viuda, subiéndose las bragas le dijo que a la noche siguiente a la misma hora allí estaría. A la siguiente noche, sobre la misma hora y aunque en la televisión no diesen partido alguno el dueño de la casa la espero. Antes a su mujer le dijo que retransmitían otro. No tardo la viuda en aparecer, silenciosamente. Sin intercambiar palabra para no hacer ruido esta vez la llevo a una dependencia de la planta baja en donde había una pila de sacos vacíos. Encima de ellos la cabalga ba lujuria y en voz baja repitiéndole putona, zorra y otras lindezas. A esta le debía gustar y mucho estos tratamientos por qué el culo lo movía frenéticamente. Era mediodía y ya en la mesa doña Engracia le pregunto al marido como había acabado el partido. Este, con aplomo le contesto que se había dormido. O tra vez, a las 2 el marido de doña Engracia desde la cocina vio cómo se encendía la luz del baño. Este se fue para allá sabiendo que su mujer nunca se levantaba por la noche. Allí se encontró con la madre de ella. -mi hija me lo h a dicho-. Le dijo está con leve sonrisa-si es que no me encuentras demasiado mayor. ¡ Follame !. Al levantarse la falda dejo a la vista un pobl a d í simo bosque negro como la noche y ya húmedo totalmente. Este, otra vez, se la llevo para tirársela encima de los sacos vacíos, sí caliente era la hija, la madre mucho más. ...