1. Dos viudas y un destino


    Fecha: 02/10/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... Tuvo que cerrar la puerta porque ella
    
    gruñía
    
    como una cerda.
    
    La siguiente noche, este también tenía que ver un partido, según dijo a su mujer.
    
    Ella, inocente le contesto que valía más que descansase.
    
    Pero este a las 2 estaba otra vez en la cocina. No tardo en aparecer la viuda joven.
    
    Ella
    
    sonriéndole
    
    lívidamente le dijo que su madre estaba muy contenta del encuentro del día anterior y que la noche siguiente volvería. Otra vez la viuda joven fue cabalgada encima de los sacos, y gruñendo como una ninfómana.
    
    Durante
    
    los días que duraron las fiestas el marido de doña Engracia se las fue tirando a ambas alternativamente. Cuanto más las follaba, ellas más ganas tenían. Aquel hombre, a las 2 le
    
    s
    
    sabía dar lo que necesitaban.
    
    Su grueso
    
    príapo a
    
    a
    
    mbas
    
    enerva
    
    b
    
    a
    
    . Sí una era Brava la otra lo era un más.
    
    Doña Engracia sí noto que aquella casa ahora había más familiaridad. Tanto su marido como las dos viudas estaban encantad
    
    a
    
    s y bromeando continuamente. Ella lo achaco a qué este siempre estaba siguiendo aquellos programas de fútbol y como los daban cada ...
    ... noche él se sentía más feliz. La víspera de la marcha de ellas hacia la capital fue la viuda mayor quién después que
    
    é
    
    l
    
    se la tirase dos veces como despedida, le dijo que se fuese con ellas.
    
    Allí
    
    tendrás a las 2 a tu disposición, no te faltará de nada, no necesitas ni ir a trabajar cada día como haces ahora, allí vivirás como un rey. Nosotras te daremos todo el amor que puedas necesitar, seremos tus esclavas sexuales. El marido de doña Engracia quedándose un momento perplejo y con el rostro pensativo le dijo que se fuesen y que al cabo de unos días iría para allá con ellas. De esta manera -le claro -mi mujer no podrá saber a dónde me he ido.
    
    T
    
    al como lo planearon, al día siguiente los invitados de doña Engracia subían al tren en dirección a la capital. el marido de ella, una semana después en vez de irse a trabajar también se fue donde estaban ellas.
    
    Para evitar búsquedas y problemas, en la nota que dejó le dijo a doña Engracia que si había embarcado en un barco mercante y que ya no volvería. Que quería ver mundo.
    
    Q
    
    uizá de haber sido fumador le hubiese dicho que se iba a comprar tabaco. 
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