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La Dama De La Justicia
Fecha: 03/10/2022, Categorías: Infidelidad Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... necesita pedir una cita para hablar contigo. ¿Quiere recibirlo o lo echo? No me fío de este tipo, tiene una pinta muy rara. Eurídice se quedó perdida en sus pensamientos un momento. ¿Jonathan Klein? Había oído ese nombre antes, pero no recordaba de dónde. Frunció el ceño y pulsó un botón: —Gracias Ximena, hazlo pasar enseguida. No te preocupes por él, yo lo sabré manejar. A los pocos segundos la puerta se abrió estruendosa, revelando a un inexpresivo hombre de brillante cabello canoso, desordenado, delgado, de baja estatura y ropa desgarbada. Era Jonathan Klein. Eurídice reprimió una risita, sin poder creer qué hacía Jonathan ahí. Hace años que no sabía nada de él, desde que terminaron su doctorado en la universidad. —Señor Klein —dijo animada. —Dichosos los ojos que lo ven. —Habló alzando las cejas burlona. Se levantó de la silla giratoria e hizo ademán de ir a abrazarlo. Él la recibió encantado. Al fin alguien se alegraba de verlo, no como esa horrible secretaria suya. —Maldición Eurídice. —Bufó. —Dime, ¿tienes idea de lo difícil que es conseguir unos minutos de tu tiempo? —espetó dándole la media sonrisa con la cual engatusaba a sus conquistas para llevárselas al dormitorio. Hace años aprendió que no daría resultado con ella, pero como él era un necio, nunca aprendería. —No es difícil si te esfuerzas lo suficiente, cariño. Pero hoy es tu día de suerte. —Eurídice miró la hora en su reloj y preguntó. —¿Qué te trae por estos lados? —Apuntó a una de ...
... las elegantes sillas de cuero blanco. —Puedes tomar asiento. ¿Te puedo ofrecer un café? —Lo observó divertida. —¿Quizás algo más fuerte? Eso era ir directo al grano. Sin aquellos educados preliminares preguntando por amigos que no interesan ni novias que ya no tenía. No, ella no era así. Seguía siendo la mujer pragmática y concisa que recordaba. Sin dilatación, iba a hacer de esto un asunto breve. —No, gracias. Paso por esta vez. Verás, vengo por negocios. —hizo una mueca. —Necesito que me eches una mano con un caso. ¿Estás disponible? Me van a pagar una buena pasta por litigar. Se trata del hijo del ayudante del fiscal. —Estudió su rostro jubiloso que asiduamente se tornó serio en dirección al gran ventanal de la sala. —¿Qué dices colega? ¿Subes a bordo? —¿Quién es el padre? Puede que lo conozca —agregó intrigada. —¿Y qué tan grave es la situación para que, al hijo del ayudante del fiscal no le pueda salvar el culo su propio padre? Jonathan suspiró y se acarició la nuca con cansancio. —Su padre es Andrew Vial. Acusaron a su hijo de homicidio en primer grado. No puede salvarle el culo a su hijo de 14 años porque representa un conflicto de intereses, como ya sabrás. A pesar de las circunstancias, sé que estará más que dispuesto a colaborar. Afirma que su hijo es inocente —rió —bueno, ¿es que qué acusado no lo es antes del fallo? Eurídice abrió mucho los ojos y se removió incómoda en su silla como si hubiese recibido un puñetazo. No. No podía ser él. ¿Andy? ...