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Incestos con la tía abuela, la tía y la prima
Fecha: 03/10/2022, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos
... coño. Tenía el pelo con mechas blancas, se sentó en la silla, se abrió las piernas y con dos dedos abrió el coño. Me puse en cuclillas delante de ella, y empezó la lección. -Este bicho peludo que ves es el coño de una mujer, con la pepita arriba y la entrada del coño abajo y estos son los labios. Comerlo no tiene ningún misterio. Se le pasa la lengua de abajo a arriba y se le lame la pepita. Vete haciendo lo que te diga -fui haciendo lo que me dijo-. Mete la lengua dentro de coño, saca, mete, saca, mete saca... Lame la pepita -la señaló con un dedo-, de abajo a arriba, así, así, así, así... Alrededor, así, así, así... Hacia los lados... Méteme dos dedos en el coño y fóllamelo con ellos... Ahora lame el coño de todas las maneras que te enseñe. Al rato me decía: -Lame y folla más aprisa. En nada Agustina me dijo: -¡Me voy a correr! Yo estaba empalmado cómo un toro. Me puse en pie, la levanté, la eché sobre la mesa y se la clavé hasta el fondo. Emilia, exclamó: -¡Qué gusto, pichón, qué gusto! La cogí por la cintura y la follé a toda hostia. -¡Qué gusto, qué gusto, qué gusto! ¡¡Me corro!! Agustina se corrió y yo me corrí dentro de ella. Al acabar de correrse tenía una sonrisa de oreja a oreja. Le pregunté: -¿Puedo ver la lista? -Es toda tuya. Regresando a casa me crucé con algunas de las que Agustina le comiera el coño: Marta, la mujer del panadero, una treintañera tan presumida que parecía que al caminar andaba pisando huevos. Pili, una ...
... joven tan vergonzosa que no levantaba la cabeza del suelo al pasar por su lado... Me crucé con más de diez, todas putas y nadie lo diría al verlas. Al llegar a casa me encontré con dos más de la lista, mi prima Laura y mi tía Emilia. Una semana más tarde comenzó mi corta carrera de chulo de putas. Mi tía Emilia Mi tía Emilia, una mujer viuda de 32 años, se quitó la pañoleta, después, lentamente desabrochó los botones de su blusa negra. Un sujetador negro aprisionaba sus tetas. Lo quitó y dejo libres dos grandes tetas, gordas, caídas con areolas casi negras y pezones gorditos. Abrió el corchete de la falda negra y bajó la cremallera, la falda cayó al suelo cubriendo sus zapatos y sus tobillos. Luego bajó sus bragas negras. Un coño rodeado de una mata espesa de pelo negro quedó al descubierto. Se deshizo de los zapatos, de la falda y de las bragas y meneando sus caderas se fue hacia la cama donde la esperaba Agustina con un vaso de vino tinto en la mano, que bebió y después me lo pasó. Yo estaba desnudo, de pie, con la espalda apoyada en la pared y delante de un brasero luciendo mi cuerpo musculado. Llevaba puesto un antifaz y un bigote postizo al estilo Errol Flynn para que no me reconociera. Me había empalmado y apoyaba mi espada a la pared. No perdiera detalle del striptis que hiciera para mí. Posé el vaso sobre la mesita de noche y vi cómo Emilia se echaba sobre la cama. Agustina, que estaba vestida, me dijo: -Menéala y cuando te venga córrete en su cara. Mi ...