La vida de Paula
Fecha: 10/10/2022,
Categorías:
Dominación / BDSM
Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... las manos como las rodillas erosionadas del roce con el suelo.
Mientras esto ocurría, pasó gente tanto andando como en coche. Miraban de forma indiferente fijándose lo más posible en mi cuerpo y seguían su camino. Se ve que aquellas situaciones no eran raras en aquella mansión.
“Bueno chicos, ya está bien, se va a desollar las rodillas y manos, vamos a la suite”, dijo el que portaba la correa enganchándomela de nuevo al collar.
Sin duda significó un alivio para mí. Al entrar el suelo era de terrazo, mucho menos agresivo para caminar por el cómo lo estaba haciendo yo. Tomamos el ascensor, y subimos a la segunda planta.
Al salir al pasillo, nos cruzamos con otros dos hombres que divertidos, les dijeron.
“Buena perra os habéis alquilado”
Todos rieron
Yo pensé…. Pero…. A ver si lo entiendo ¿Me ha alquilado mi marido a estos tipos?
Cada vez entendía menos, pero hasta que no hablara con él me iba a ser imposible descifrar todo este asunto, así es que no me quedaba otra que seguir adelante.
Entramos en una de las suites. Yo caminaba a cuatro patas detrás de ellos.
Cuando estábamos dentro, el de la correa me dijo:
“Bien, siéntate sobre los talones con las patas delanteras en tu pecho, y espera aquí. Vamos a ponernos cómodos”
Patético.
Allí estaba yo, sin saber muy bien que representaba sentada como una perra en celo, esperando que los machos vinieran a montarme……
Al momento volvió uno de los hombres con un plato con agua, y me lo dejó ...
... delante.
“Toma, bebe”, me dijo
Hice ademan de cogerlo con las manos y llevármelo a la boca.
Me cortó en seco y me dijo
“Las perras beben el agua con la lengua. Aprende a hacerlo.”
Volví a ponerme a cuatro patas, llevando mi boca hasta el plato y lamiendo el agua que podía.
Mientras bebía sentí como se colocaba detrás de mí, y me hacía varias fotos con el móvil. Aunque no lo veía supuse que mis partes íntimas eran la zona preferida para esas fotos.
Luego me hizo fotos de lado y de frente, lamiendo agua y mirando al móvil.
Supuse que no me quedaba otra que consentirlo, pese a que no tenía ni idea del uso que podrían hacer de esas fotos.
"Sigue bebiendo agua, vas a necesitar estar hidratada, yo mientras voy a desnudarme y cuando vuelva no quiero ver ni una gota en el plato", me dijo abandonando la sala.
Yo no tenía la multitud de bultitos que tienen los canes en la lengua para retener el agua cuando beben, por lo que me resultaba lento y laborioso beber el agua de aquella manera, asi es que cuando oí que la puerta se cerraba, cogí el plato con ambas manos, me lo llevé a la boca, y bebí el agua restante.
Una vez el plato vacío volví a adoptar la posición inicial sentada, esperando.
Pasó un tiempo indefinido, hasta que los tres hombres fueron haciendo acto de presencia los tres en albornoz y zapatillas blancas, sin duda dotación de la suite de la mansión, y un vaso con bebida en las manos.
"Buena perra", me dijo el del agua acariciándome la cabeza, ...