1. Follando al primo, a la prima, a la tía y a la tía abuela. 2


    Fecha: 12/10/2022, Categorías: Incesto Autor: Kiko, Fuente: CuentoRelatos

    ... pajas.
    
    Le eché las manos al culo y sintió mi polla dura en su pelvis. Quise besarla, me hizo la cobra, y temblando me dijo:
    
    -Déjame.
    
    -¿Echamos un polvo?
    
    Sin revolverse, me respondió:
    
    -Ni en tus sueños.
    
    -En mis sueños ya follamos.
    
    La besé en el cuello. Seguía temblando al preguntar:
    
    -¡¿Te la pelaste pensando en mí?!
    
    -Muchas veces. Deja que te coma la boca, las tetas y el coño.
    
    -No te voy a dejar hacer nada.
    
    Forcejeando conseguí que mis labios se juntaran con los suyos y al meterle la lengua en la boca ya no los apartó. Al acabar de besarla, colorada cómo una grana, me dijo:
    
    -Si no cuentas nada del lío que tengo con tu prima dejo que me hagas una paja, pero la haces sin quitarme las bragas.
    
    Ya no se lo iba a decir a nadie, pero coño, con aquella cosita sexy a mi lado no iba a decirle que no diría nada aunque no jugáramos, así que le dije:
    
    -Dalo por hecho.
    
    Conchita tenía mi estatura, 166, era rubia, de ojos castaños y su cuerpo era ideal para el pecado, o sea, que tenía todo muy bien puesto. Ese día llevaba puesto un vestido de flores rojo y amarillo con cuello de pico que le daba por encima de las rodillas y calzaba unas sandalias marrones. Le di un pico y le levanté el vestido. Me dijo:
    
    -Sin más besos.
    
    -Tú mandas.
    
    Metí mi mano dentro de sus bragas y me encontré con el acolchado de sus pelos y con el coño ligeramente mojado. Con su cabeza apoyada entre mi cuello y mi hombro comencé a meter y a sacar de su coño el dedo medio ...
    ... de la mano derecha... El coño se fue mojando y ella empezó a gemir muy en bajito. Poco después levantó la cabeza y me dio un pico, dos, tres, y después me besó con lengua, luego su mano bajó la cremallera de mi pantalón. Estaba tan empalmado que no podía quitar la polla. Abrí el cinturón y el botón de arriba y bajé los pantalones. Me cogió la polla. No sabía qué hacer con ella, solo la agarraba. Moví el culo de atrás hacia delante y de delante hacia atrás y cuando paré ya ella sabía cómo hacerlo. Algo después dejó de besarme, me quitó los dedos de su coño y se bajó las bragas. Al volver a meter los dedos ya fueron dos los que entraron en su coño encharcado. Nos comimos a besos hasta que su coño apretó mis dedos y descargó sobre ellos. Fue una corrida grandiosa. Apretó tanto mi polla mientras se corría que al soltarla le puse el vestido perdido de leche.
    
    Conchita tuvo miedo de que las manchas de leche secasen y no saliesen, por eso fuimos a lavarlo a un riachuelo que pasaba por el monte. Por culpa del vestido no la follé.
    
    Ese día comiendo en mi casa no me salía mi tía de la cabeza. ¿Cómo serían sus tetas? ¿Cómo sería su coño? ¿Cómo follaría? Comía y sentía mi polla latir y mojar mi calzoncillo. Tuve que estar sentado cinco o seis minutos a la mesa después de comer para que se me bajara la erección.
    
    Media hora más tarde fui a la casa de mi tía. La puerta de la casa estaba cerrada, pero sin llave, ya que antiguamente nadie cerraba la puerta de su casa con llave. Sabía ...
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