1. Aventuras y desventuras húmedas: Primera etapa (11)


    Fecha: 23/10/2022, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos

    ... cuerpo. Las venas del cuello se le estaban hinchando y como pudo agarró uno de los cojines que había en la cama.
    
    —Un poco… más… —rogó a su sobrino sin casi respirar.
    
    Obediente, Sergio entró un par de veces más, de manera lenta y pausada, pero muy profundo, impulsando los últimos centímetros para que llegaran a lo más hondo. Carmen intentó aguantar concentrando más y más placer. Estaba a punto de reventar, el placer era inaguantable y no podía contenerlo en su cuerpo por más tiempo. Mordió el cojín llegando a deshilacharlo con furia, para después, con un pequeño quejido que supo minimizar, dejar que todo fluyera.
    
    Las entradas de su sobrino habían logrado que su vagina explotase en mil sensaciones. Se acababa de correr haciendo que el placer no cesara de aumentar. Ahogó mil y un gritos en el cojín mientras todo su cuerpo comenzaba a contraerse, moviéndose en espasmos como un pez fuera del agua.
    
    Perdió la noción del tiempo y del propio mundo, no sabía ni donde estaba, solo observó puntos de colores en sus ojos. Jamás supo cuánto tiempo pasó desde el comienzo del orgasmo hasta que fue consciente de nuevo de donde estaba, quizá un segundo o quizá una vida. Alargó su mano en busca de su amante hasta tocar el abdomen de su sobrino. Dejó las yemas de los dedos sobre la piel del joven sintiendo el calor que desprendía y haciéndole saber que de momento era suficiente.
    
    —Ya… ya… para, cariño —consiguió emitir por su garganta mientras se ahogaba con el cojín.
    
    Sergio ...
    ... obedeció y Carmen liberó su rostro de la presión que se autosometía. El joven la vio con un color rojo y los ojos brillantes, con una expresión de satisfacción natural, simplemente preciosa. Sus pechos subían y bajaban como si tuviera un terremoto en su interior. La respiración es demasiado elevada, Carmen sin duda había tenido el mejor orgasmo de su vida, o por lo menos el mejor que recordaba y apenas habían pasado unos minutos en la tarea.
    
    —Maravilloso —sentenció al aire con un tono más normal.
    
    Levantó un poco la cabeza y volviendo a apoyarse en sus antebrazos, observó cómo su sobrino sujetaba sus piernas y la miraba con un rostro de satisfacción. Ella se dio cuenta de la situación, no debía ser egoísta y aunque se podría dormir simplemente bajando los parpados, quedaba algo por hacer.
    
    —¿Seguimos? —consiguió decirle su sobrino sin que la voz le temblase. Carmen no dudó en asentir— estoy casi...
    
    —Sí… por supuesto—le contestó con más normalidad, sin tener nada de normal la situación.
    
    Las entradas volvieron a producirse. Esta vez Carmen sintió una sensación de placer demasiado grande e incluso al principio le incomodó. Pero solo duraron unos instantes, hasta que se acostumbró de nuevo a que el miembro de Sergio la llenase su interior. La sensación de placer volvió a ser la misma que antes, un placer de una magnitud inigualable, algo que ya apenas solo podía concebir en su mente.
    
    Mientras meditaba en aquel gozo, veía como su sobrino, de nuevo comenzaba a moverse ...
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