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Aventuras y desventuras húmedas: Primera etapa (18)
Fecha: 23/10/2022, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos
Mari esperaba en la parte delantera de la casa, apoyada en el coche al tiempo que con los ojos cerrados disfrutaba del calor que le producían los rayos de sol. Tenía muchas ganas de pasar el día con su hijo, desde que era pequeño no tenían un día para los dos, aunque tampoco recordaba hacer mucho por para solucionarlo. En cambio, con su hija sí que solía tener algún momento a solas, no obstante… tampoco muchas. Tenía bien planeado el día, o al menos eso pensaba. “Primero subiremos al monte, donde está la torre, siempre la quiso ver. Después ir al lago, ¿llevo bañadores? Sí, sí… comer bocatas, estar allí tranquilos, si quiere tomamos algo en el pueblo y volver a casa, no está mal”. La mujer seguía divagando con los ojos cerrados y sintiendo el calor de la mañana. Mientras que en otro lado de la casa, Carmen sacaba el miembro reproductor de su sobrino de la boca con un reguero de saliva más que notorio. Pasaron los minutos sin que la mujer morena se diera cuenta, se encontraba tan a gusto que podría incluso dormirse. Un ruido hizo que abriera los ojos y vio cómo su hijo se despedía dentro de la casa con su tía, “qué bien se llevan, me encanta”. Los dos salieron de la casa y Carmen le acompañó hasta el coche, juntándose allí los tres. —¿Ya te has duchado? —preguntó Mari a su hermana mientras Sergio rodeaba el coche para meterse dentro. —No, ahora voy. Primero he ido a picar algo, tenía un poco de hambre, ya me conoces —Sergio escuchó aquello y cerró la puerta con ...
... rapidez. —Bueno… —Mari se despidió con dos besos de Carmen— nos vemos luego. —Pasarlo bien, os quiero. —Y nosotros. Madre e hijo montados en el coche, salieron por la puerta con dirección a la primera parada. —Espero que nos lo pasemos bien, no es el súper plan…, pero presiento que te va a gustar —dijo su madre ya en carretera algo nerviosa. La felicidad la desbordaba y no entendía muy bien cuál era el motivo, al fin y al cabo era una tarde con su hijo, nada más. —No tenemos por qué pasarlo mal. —Ya… también tienes razón… ¿Te acuerdas de la vieja torre que está antes de entrar al pueblo? —Claro, siempre me ha gustado… —¿Te parece ir a verla? —cortó la mujer para sorprenderle. —Por supuesto —sonrió mirando a la carretera— empezamos bien, mamá, muy bien. Llegaron a su destino después de perderse una única vez, un buen logro al haber ido sin mapa, ni GPS. Aparcaron en un camino de pastoreo y tuvieron que andar un par de minutos hasta que encontraron la torre. Sergio de niño la admiraba al pasar y siempre que venían al pueblo, jugaban a ver quién la veía primero en el horizonte. Había olvidado por completo aquel pequeño juego que hacían todos los años, pero con el plan que había preparado su madre, lo recordó nítidamente. “Curioso cómo actúa el cerebro” pensó justo antes de llegar a ver la torre más cerca que nunca. —Está muy vieja —dijo su madre al ver el deterioro. —Se nota que no está cuidada —añadió Sergio y sacando su móvil le preguntó ...