1. Aventuras y desventuras húmedas: Primera etapa (18)


    Fecha: 23/10/2022, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos

    ... cariño, otra.
    
    —Vale… a ver… —se puso de cuclillas y le hizo señas a su madre para que se pusiera a su espalda. Ella accedió colocando sus manos en los hombros del joven para no desequilibrarse. Apenas le rozaba, como si fuera a molestarle— mamá, abrázame anda, que parezca que me quieres.
    
    —De verdad eres tonto ¡eh! —contestó riendo y pasó sus brazos por el cuello de su hijo, anudando sus manos a la altura del pecho.
    
    La foto salió mejor que la anterior, estaban ambos sonrientes y esta vez no se veía nada que le pareciera “raro”. Solo un hijo con su madre, “El agarre de antes, tenía algo raro…”. No era que no le gustara, es más, había sentido cierto cosquilleo, uno muy similar a aquellos que notaba cuando un chico la sujetaba en la adolescencia. Los jóvenes del pueblo con brazos largos siempre tratando de tocar donde no debían, en aquellos tiempos le hacía gracia y ahora el brazo de su hijo lo veía “¿inapropiado?”.
    
    —¿Te gusta más esta foto? —Aunque Sergio usaba un tono normal, su madre notaba la mofa— ¿Pasa tu certificado de calidad y censura?
    
    —Sí, está mejor —dijo Mari añadiendo una mueca de burla a su rostro.
    
    —Aunque se te ven las manos, no será demasiado sensual… —soltó el joven sin esconder su risa.
    
    —De verdad, Sergio… —en otro momento quizá no hubiera aguantado la broma, pero en estas vacaciones le devolvió la sonrisa de forma boba.
    
    —¿Subimos? —comenzó a andar hacia la torre.
    
    —¿Cómo? ¿A la torre? Ni de broma vamos —a Mari esa edificación no le ...
    ... causaba ningún buen pálpito.
    
    —Anda, ¿a qué hemos venido entonces? Qué no se diga, mamá.
    
    —No, no, no, hijo. Si quieres sube tú que te espero, además que es ya algo tarde, deberíamos salir para el río y comer.
    
    —¿Crees de verdad que es tarde o es una excusa? —ella movió la cabeza haciéndole entender que lo creía en verdad— Vale, lo que quieras. Pero seguro que nos hemos perdido unas vistas magníficas.
    
    Volvieron a la carretera después de su primera parada y tras media hora en coche, llegaron al río. Apenas había alguna que otra persona, suerte que esa zona no era muy transitada… aparcaron de maravilla y bajaron la comida junto con las toallas.
    
    Mari fue la que eligió un sitio cómodo entre la hierba, alejado de la gente, donde el sol pegaba con ganas, pero unos árboles obstaculizaban la luz, proporcionándoles una sombra de lo más agradable. La orilla del río les quedaba a varios pasos, la madre de Sergio no podía haber escogido un lugar mejor. Parecía el lugar perfecto, con sol, cercanía al agua y buen césped mullido, ni la compañía fallaba, Sergio no podía poner ni una pega.
    
    El primero que se quedó únicamente en bañador fue Sergio. Con rapidez se quitó la camiseta, quedándose con el bañador que llevaba a modo de pantalón. Se sintió realmente reconfortado, el calor que hacía era asfixiante.
    
    Se quedó tumbado en la toalla con los ojos puestos en su madre, sin ningún motivo en especial, simplemente sus ojos pararon en la figura más cercana. Las manos de Mari se ...
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