-
Aventuras y desventuras húmedas: Primera etapa (18)
Fecha: 23/10/2022, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos
... para sacudirse una sensación que le nacía muy dentro y pensó “la entrada de Carmen en el baño me ha dejado secuelas”. Queriendo normalizar una situación que se le había descontrolado a él solo, volvió a darse la vuelta para hablar a su madre que justo se acomodaba el bikini de la parte inferior. —Mamá, —atendió aunque seguía colocándose el bañador. Sergio no podía evitar decírselo, la frase le picaba en la lengua y tenía que salir— si no te gustaba la foto de antes, ahora no nos sacamos ninguna ¿verdad? Se sentó en la toalla, acomodándose para después buscar la crema de sol en su mochila. Todavía en silencio, cogió el bote de crema solar y comenzó a esparcirse el cremoso líquido por las manos. —¿Por qué lo dices? —no recordaba la excusa que le dio con total claridad. —Antes, se te veía un poco el canalillo y ahora, se te ve bastante más. —Sergio… aquí no hay nadie, no estoy muy acostumbrada a mostrarme así… este bikini me lo compró tu tía. No pensaba que me quedaría tan… al aire. —Por favor… —Sergio sacó una sonrisa sarcástica— ni que fueras con medio pezón fuera. A mi modo de ver, es un bikini muy normal. —Bueno… son mis cosas y ya. No me juzgues que eres mi hijo —dijo ella con voz de madre para después colocarse boca abajo. —Vale, vale… —dio por terminada la conversación, cerrando un poco los ojos para disfrutar del calor que le proporcionaba el sol. Después de un cuarto de hora en silencio, Sergio decidió que era un gran momento para hablar ...
... de algo que le había rondado desde que habló con su tía. Una pregunta muy obvia apareció, ¿hace cuánto no tenían una charla sobre algo serio? No se acordaba, si es que alguna vez la habían tenido. Giró únicamente su cabeza permaneciendo tumbado mientras los rayos del sol que atravesaban las hojas de los árboles les proporcionaban una gran calidez. Los ojos de su madre estaban abiertos, dos preciosos círculos azules que le estaban mirando cuando él se giró. Quizá lo sabía, quizá había leído esa sensación de querer expresar algo en su cuerpo. Por un segundo admiró los bellos ojos que su madre había dado en herencia a Laura y le dijo. —Mamá, ¿te puedo preguntar algo? —asintió— respóndeme con sinceridad, si es que quieres contestar. ¿Tienes ganas de volver? —antes de que la mujer contestara, tomó de nuevo la palabra. De una forma sosegada y casi en susurros, volvió a hablar, parecía que compartieran un secreto— no lo digo por ver a papá y a Laura. Digo VOLVER, otra vez allí, lo mismo de siempre. Mari se humedeció los labios al tiempo que pensaba si era un tema que pudiera tratar con su hijo. Recordando las palabras de su hermana, de cómo le había ayudado le observó por un segundo, se sentía tan bien a su lado. Su pequeño había crecido tanto… era un momento idóneo, se sentía de maravilla, en mucho tiempo no se había sentido de esa forma. El calor golpeaba su cuerpo que era sosegado con la leve brisa que brotaba del río, si cerraba los ojos podía notar como el viento la ...