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Aventuras y desventuras húmedas: Primera etapa (18)
Fecha: 23/10/2022, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos
... miraba intrigado, estaba dando en el clavo— Te duchas y con eso basta, apenas cuidas más tu apariencia. En casa tienes todo el día una coleta mal hecha, vistes ropas casi rotas, pareces… una mujer… mayor. Algunos días te pones camisetas mías o de papá para estar en casa, incluso para salir a la calle. No digo que necesites cierta ropa para estar bella, por ejemplo cuando lo hace Laura no llama la atención porque lo hace por comodidad. Pero en tu caso es diferente, es como si quieras verte mal a propósito… —No tengo tiempo… —Sé que no tienes ni un minuto. Pero mira, somos tres en casa, podemos ayudar… —pensó mejor— debemos colaborar, es nuestro cometido. Mírate estos días, por favor, —Sergio la miró de arriba y abajo. De no ser porque era su hijo, Mari lo tomaría como un descarado— has ido a un salón de belleza, tienes ropa más moderna y tu rostro brilla, incluso parece que tus ojos son más azules. Ahora, en casa de tu hermana, podrías ponerte una camiseta mía o revolcarte en lodo, que seguirías estando guapísima, pero todo eso viene porque estas bien por dentro. En cambio, si tuvieras el rostro y la desgana que tienes siempre en casa, seguirías… mal… espero que me entiendas… —Sergio… —intentó detener las palabras de su hijo. La garganta se le había agarrotado y apretaba los labios para contener los sentimientos, incluso la rabia…, pero no hacia el joven, sino hacia ella misma. Su hijo estaba acertando de lleno. Lo que le sucedía era una tristeza continua, una ...
... rutina diabólica que le había llevado a catalogar su vida como un infierno. Levantarse, hacer la casa, comprar, preparar la comida, limpiar… una vida monótona que no estaba hecha para ella. Se sentía vacía, asqueada, nada la hacía feliz, quizá también fuera su culpa, pero el bucle en el que había entrado la horrorizaba. —Aquí es diferente, creo que es efecto de la tía. Te alegra la vida y… te pareces más a ella, menos cortada, más suelta, como si te importara bien poco lo que dijeran los demás. Te ves otra, mamá, las dos… cuando estáis juntas, os convertís en dos mujeres que bueno… perfectas. Unas personas que una adolescente como Laura debería tener como referencia. Resplandecéis tanto en lo anímico, como en lo físico… bueno, creo que me he explicado. —Sí, cariño, te explicas bien. La brisa venida del río sonó entre los árboles meciendo las hojas. Alguna no soportó el baile que el viento les proporcionaba y se deslizó en un gracioso movimiento hasta sus toallas. Mari seguía mirando sin parar a su primogénito, pero ninguno de los dos hablaba, su cuerpo le decía que ella era la que tenía que dar el paso y retomar la conversación. Sin embargo Sergio se adelantó. —Mamá, ¿te sientes bien con ese bikini? —a Mari volvió a parecerle “rara” la pregunta. Si hubiera sigo cualquier otra persona, le hubiera vuelto a sonar descarado, pero era de su pequeño… aunque no tan pequeño. —Sí, ¿Por qué? —Porque te he visto con bañadores otras veces, cierto es que no tan “pequeño” ...