1. La isla del pecado.


    Fecha: 24/10/2022, Categorías: Confesiones Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... hermana no paraba de hablarme y mi polla cada vez se iba haciendo más grande; era como si el propio pensamiento de querer que se bajase la erección la estuviese estimulando. Pero todo cambió cuando se hizo un silencio en el programa y mi hermana se calló mirándome fijamente…
    
    -¿Estás empalmado verdad?
    
    Mi mente sufrió una especie de bloqueo que jamás o por lo menos solo en la época de exámenes había experimentado.
    
    -Sé que te has empalmado, lo he visto.
    
    -Lo siento, no ha sido mi intención, créeme, no se lo digas a los papás fue mi única respuesta.
    
    Ella sonrió como aquel que consigue un argumento para destrozar a su enemigo y darle la estacada final: No se lo diré, pero con una condición…
    
    No era la primera vez que mi hermana me hacía chantaje, así que me podía esperar cualquier cosa de ella; que fuese a por ella a las tanta de la madrugada a recogerla a la discoteca, que le comprase alcohol, o mucho peor, las llaves del piso de la playa para llevarse a sus ligues como hago yo.
    
    Mi hermana se levantó, y tras mirar a ambos lados del pasillo y ver que no había nadie, fue cerrando la puerta lentamente mientras apoyaba su dedo índice sobre sus labios exigiendo silencio. Se fue acercando a mí con la misma lentitud con lo que lo había hecho todo lo anterior y tras quitarme el cojín, me miró y buscó mi polla entre mis pantalones tras haber introducido su mano en ellos.
    
    -¿Pero qué haces Daniela? Exclamé.
    
    -Shhh si sigues hablando así nos van a pillar dijo ...
    ... ella.
    
    -¿Estás loca? Cómo se te puede pasar eso por la cabeza, somos hermanos. Proseguí.
    
    -Venga por favor. ¿Crees que no noto que me miras el culo o las tetas cuando salgo de la ducha? Dime que nunca te has masturbado pensando en mí y te dejo tranquilo.
    
    Tenía razón, solía mirarla de vez en cuando pero solo cuando llevaba un escote muy llamativo o unas mallas demasiado ajustadas, yo lo llamo “ser un hombre”. Y claro que me había masturbado un montón de veces con ella, pero hay una gruesa línea entre imaginarlo y hacerlo.
    
    Mi silencio pareció contestarle, así que sin pensárselo dos veces, encontró por fin mi polla y se la metió en la boca; intenté resistirme pero mi pequeño gemido de satisfacción anuló por completo cualquier clase de reproche.
    
    Tengo que reconocer que mi hermana la chupa genial. Aunque esta mañana en el desayuno le he tenido que preguntar qué es exactamente lo que me hizo anoche. Ella, entre risas y susurros me comentó que a eso le llama "El rompe cuellos"; consiste en coger la polla del tío e introducirla hasta que el capullo se encuentra encajado en uno de los extremos de la boca, exactamente entre la muela inferior y superior, y una vez ahí, succionar tan fuerte que la polla acabe en el otro extremo de la boca. Así explicado pierde, pero ya os aseguro que cuando te lo hacen pierdes por completo la noción del tiempo.
    
    En ese momento yo solo rezaba por dos cosas, una que no parase de chupármela y dos; que no entrase ninguno de mis padres. Daniela pareció ...