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Doña Rafaela, toda una jamona
Fecha: 26/10/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... le entró abrazada por sus paredes igual que mi espalda a la que sus brazos y manos acogieron contra ella. Abrazados el uno al otro, estuvimos unos segundos descansando nuestro placer. El suyo al saberse penetrada por un chico joven y casi imberbe y el mío al poder disfrutar de semejante hembra con la que tantas veces había soñado. Con las piernas dobladas de la mujer y mi polla lubricada por sus muchos jugos, el acople volvió a hacerse fácil entre ambos. - Fóllame mi niño, métemela duro y profundo. El chochito tan abierto y empapado me absorbió resbalándole hasta lo más hondo, cayendo la mujer madura en un grito desconsolado pero pleno de energía. Aquella mujerona seguramente era más de lo que nunca hubiese podido imaginar. Mis primerosjuegos con las chicas de mi edad nada tenían que ver con aquel paraíso de carnes y abundancia de experiencia. Empezó a moverse ella antes de que yo lo hiciera, enseñándome y dándome así clases aceleradas en ese mundo desconocido del sexo. Elevando el vientre contra el mío, se dejaba follar lentamente o más bien era doña Rafaela quien lo hacía conmigo, removiéndose entre gemidos y suspiros de su boca de labios rosados y temblorosos por la tensión. - Muévete pequeño, muévete… ves qué fácil –era ella la que se removía buscándose nuevos estertores de placer. - Ummmmmmm –entrándole de forma seca y lanzando la mujer un nuevo murmullo lleno de vicio. Empecé una vez más a moverme, teniéndole cogida la pierna que descansaba en mi ...
... hombro cuán larga era. Entrándole y follándola hasta caer hundido en ella, abriéndole los labios muy lentamente y viendo doña Rafaela cómo mi polla le entraba. Adentro y afuera, tomándome mi tiempo. Si algo había aprendido era a no tener prisa y disfrutar con calma en beneficio de los dos. Los labios femeninos se abrían con cada nuevo sollozo de su boquita temblorosa, pidiéndome seguir y dejando caer la cabeza sobre el amplio respaldo. Se la hundí hasta el final, despacio pero de forma segura, atrapándome su vagina en el mar de jugos que era. Gemía, gritaba, bramaba derrotada, tomándola suavemente del cabello para caerle quedando enterrado en su sexo. Ahora más deprisa comencé un rápido vaivén, entrándole y saliendo, hundiéndome entre sus paredes para salir de ella en mi mucha emoción oyéndola protestar furibunda. - No te salgas, no te salgas… dámelaaaaaaaaaaa. De nuevo dentro de ella, la follé con fuerza y haciéndola vacilar sobre la butaca, cerrando los ojos que luego puso en blanco al quedar completamente en su interior. Los huevos la golpeaban haciendo tope en ella, enlazada por el muslo y quedando parado un instante. Bajando sobre la madura, la besé devolviéndome el beso de manera cariñosa y agradecida. Para ser la primera vez con ella al parecer no iba nada mal. - Métemela, métemela fuerte… fóllame, fó… llame. Nos corrimos casi al tiempo, la mujer apenas un instante antes. La vivaracha culebra la penetraba una y mil veces, dejándome caer en ella entre besos ...