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Madre e hijo en el vestidor
Fecha: 28/10/2022, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos
... los centímetros entrar y salir “me va a partir”. —¿Vas a correrte? —preguntó Mateo acercándose a su oreja. —Si pienso en otros, seguro que sí. —Cabrona de mierda —sonrió el joven al tiempo que su madre hacia lo mismo. El sexo se intensificó y la madre no podía sostener más aquello. El golpe de la cadera de Mateo la hacía acercarse más y más a la puerta, pegándose finalmente contra ella. Estaba contra la espada y la pared, aunque la espada era el pollón de su hijo. Notaba la fría puerta de madera contra sus tetas y detrás la espalda de su hijo totalmente sudada mientras se la follaba sin piedad. Una de las manos del joven reptó hasta uno de sus pechos y los agarró con fuerza como antes había hecho con su culo. Carla siseó como una serpiente, a la vez que apretaba sus dientes queriendo contenerse. El orgasmo estaba allí, había llegado de nuevo… “El tercero, mi hijo es un dios” pensaba mientras comenzaba a sollozar en un volumen audible para quien quisiera escuchar. —Me voy a correr —escuchó como le decía su hijo. —Eso… me encanta… dame duro. Carla sintió aún más fuerza si es que aquello era posible. Chocaba su cuerpo contra la puerta mientras el sonido parecía retumbar la casa. Notó como el orgasmo llegaba y comenzaba a chapotear el pene de su hijo cada vez que entraba. El placer era inmenso tanto que deseaba parar para que su vagina palpitara tranquila, pero no quería… su hijo aún no estaba. Sin embargo algo sucedió. Con tales entradas y tales ...
... golpes a la puerta, el pequeño pestillo que casi era más adorno que útil, saltó y con ello, la puerta se abrió. Carla salió trastabillada por el susto, ya no tenía apoyo y sus manos lo buscaban mientras su vagina seguía corriéndose. Tropezó en unos torpes pasos al no sentir apenas las piernas, solo le salvaba la buena sujeción de sus zapatillas. Acabó de rodillas golpeándose contra la cama, con medio cuerpo tumbado sobre esta. Levantó la mirada esperando una cara de sorpresa, odio, asco y demás sensaciones que no quería ver y mucho menos mientras se estaba corriendo. Sus ojos lograron abrirse algo a la par que perdían visión mientras el orgasmo la absorbía por completo. Consiguió enfocar mientras sus labios temblaban de placer y lo que vio fue… Nada. Allí ya no había nadie, la cama estaba hecha y la pareja se había marchado hacia un rato. Miró a los lados para cerciorarse, no había nadie. ¿Cuánto llevaban allí dentro follando? No lo sabía. Resopló dejando el orgasmo correr y aliviándose porque nadie la hubiera visto caer de esa manera. Lo que no pensó era que después verían a su hijo salir con su polla erecta y llena de fluidos, eso hubiera impactado más. De pronto Carla notó dos manos que se posaban en su trasero. Su hijo que estaba a punto volvía a la faena y con su madre puesta en una inmejorable postura, no se lo pensó. Lo único que decidió cambiar un poco su estrategia y… eligió otro agujero. —¡MATEO! —gritó esta vez Carla al sentir como el prepucio de su ...