1. Días de Mili. La Golosa


    Fecha: 30/10/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    En aquellos tiempos en los que algunos no teníamos ni un duro para disfrutar de pases pernoctas o de un pisito nos arreglábamos con ir a un piso de una familia, que nos dejaba por unos cuantos duros, no recuerdo la cantidad, cambiarnos en una habitación, y salir de paseo unas cuantas horas por la ciudad.
    
    Todo un disfrute del que por cierto no siempre mis menguadas economías podían afrontar al menos con la frecuencia que yo quería, y máxime cuando las dos últimas veces pillaba a la señora de la casa, siendo follada por quien creo que era su marido, o amante, en una de aquellas al salir al pasillo para ir al wáter, este la tenía sobre la mesa y le daba candela hasta hacerla retorcerse y gemir de lo lindo. En esa ocasión creo que no me vió ni me escucho, aunque sí el macho que la cabalgaba, el cual me guiñaba el ojo y se chupaba los dedos indicando el buen dulce que se estaba trasegando.
    
    En la otra tarde que la ví , esta estaba echada sobre la cama, entretenida con lo que hoy llamaríamos hacerse unos dedos, o sea haciéndose una señora paja. Ese día sí que me vio, se levantó como un rayo, y cerró la puerta a la vez que mostraba todo el fandango
    
    En una de esas tardes de asueto, cuando llegué a la habitación para cambiarme y entrar en el cuartel, me encontré con la putada de que al ser el último algún hijo de la chingada se había llevado mis pantalones y mi guerrera, o sea que allí estaba a una hora de tocar retreta y yo en la casa en calzoncillos. Eran tiempo donde ...
    ... entrar en ropa de paisano, te podía caer una temporada de calabozo.
    
    Tras dar vueltas y vueltas al tema, al final me acerqué a la cocina de doña Maruja (La Golosa) la llamaban sus vecinas, y tras abrir la puerta le conté mi problema, me dijo muy sería que eso no podía pasar en su casa, por el descrédito que ello suponía, pero que poco podía hacer ya a estas alturas de la tarde-noche, yo me desesperaba por la situación y paquete que me esperaba sino me presentaba en el cuartel.
    
    Tan apurado me debió La Golosa, que me dijo que no me preocupara que llamaría a un pariente en el cuartel, y que lo arreglaría para que yo no estuviera hasta la retreta del dia siguiente, le dije que eso no podía ser pues a las 4 de la tarde tenía clase como Maestro que era con los reclutas analfabetos, y si no estaba eso era un complicación, me dijo que no me preocupara que ella lo arreglaba, y así fue tras ir a telefonear a casa de otra amiga, me indicó que el brigada de mi unidad me daba hasta las tres del día siguiente para presentarme ante él con mi uniforme.
    
    El otro problema que se me presentaba era, donde quedar a dormir, no tenía un duro, y dormir en la calle como que no era plan, estaba resuelto a decirle a La Golosa, si podía dejarme dormir en algún rincón de la casa, debió de verme tan apurado, que me hizo la siguiente proposición, verás como eres maestro, podría dar clase a mi niño, y así te ganas la cena y la cama.
    
    Y así fue llego el interfecto, o sea el ojo derecho de La Golosa, que ...
«1234»