1. Días de Mili. La Golosa


    Fecha: 30/10/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... allá de dos rápidos polvos en un puticlub de carretera, no había visto nada más, al menos más allá de las insinuaciones de algunas insinuaciones y restregones con aluga que otra beata cercana al cenobio.
    
    Nos echamos en la cama y me dejó manosear y verla por todos los sitios y recovecos, pues tan de cerca yo no había visto tanto trozo de señora. Para ella era como un bebé grande al que provocar, y vaya si lo hizo, ya llevábamos un buen trozo de magreo, pero no me acababa de decidir a montarla, o follarla como ella decía, y tampoco mi juanito, como lo llamaba la beata Mercedes, parecía encantado con ponerse tieso, lo que no fue problema para La Golosa, que ponto lo puso en posición de firmes, como ella decía. «Pero chaval que tenemos aquí. ¡Bendita sea la macarena ¡
    
    Jaló de la polla y tras varios estiramientos, de puso de rodillas delante de mi y empezó a chupar el nabo, como si se tratara de un helado, eso al principio, porque veía salir su larga y fuerte lengua rodeando como el cabezón de la pirula, para luego sorber como si quisiera sacarme las entrañas, entonces si que me puse palo, lo que le gustó una enormidad, estaba entre el alterne de sorber y rozar el chumino, a partes iguales, me dio sus dedos a chupar y a embadurnas de saliva, y me dijo eso nos te asustes, sentí que me hurgaba el ojete y que se metía la morcilla de un golpe en el chumino, con un ¡redios que pollón¡ y algo debió de tocarme allá dentro porque tras cinco o seis metidas me fui como un berraco ...
    ... encima de sus tetas, pues ni yo tenía condón ni ella sus pastillas, y me decía ¡córrete mi niño encima de tu mami, que lechería llevas mi niño¡
    
    Nos restregamos la lechada a todo confort y con ella se untó el nalgamen y yo creo que hasta el ojete.
    
    Otra tanda de magreos y besuqueos, con lo que ella llamó la bajada al pilón, que la verdad no fue muy de mi gusto, prefería su boca, cuando ya volvía aponerme tieso el Juanito, se puso con la espalda para arriba y me animó a darle por el culete, ya que hasta que no tuviéramos condones o pastillas, esa era mejor forma de no quedar preñada, y allá me fui como al destajo tal y como la Golosa me explicó.
    
    El Juanito, ya por la pinta era más Juanón que Juanito, tenía problemas de enfilamiento, pues no acababa de entrar, y la verdad es que ya me dolía la punta del nabo de tanto furar, se levantó La Golosa, por aceite, y un par de manguerazos sobre la polla, fue aliciente para que esta alcanzara mayor tamaño. ¡Madre mía, como se pone¡Esto se lo tengo que contar a la Merche, ella que tanto anhela una buena polla.
    
    Se puso de cuatro patas y me envío a su trasera para que el ojete fuese fruto de mis pesquisas, y entre lo aceitado del aire y los fluidos del brocal, me fui carnes adentro una vez entró el cabezón, el resto de la manguera entró a toda pastilla, y sobre todo me ponía a cien cuando La Golosa, se medió sofocaba y se retorcía, madre de dios que manera de apretarme la polla, no tardé de nuevo en correrme para delicia de La ...