1. Aventuras en playa del Carmen 2: Jactitafilia y narratofilia


    Fecha: 01/11/2022, Categorías: Confesiones Autor: LennyPrat, Fuente: CuentoRelatos

    —Solo quiero dormir en una cama, el sofá no es cómodo para mí.
    
    —¿Y si los demás ven que dormimos juntos?
    
    —No pasará, me levantaré temprano y esperaré a todos en la sala.
    
    —Está bien.
    
    Tuve curiosidad de saber qué se siente dormir con un hombre, pues nunca lo había hecho y por eso accedí. Claro que pensé hasta en la consecuencia más perversa y no me estaba negando a que sucediera, al fin que ya lo habíamos hecho cuando éramos novios y que en ese momento, lo que había entre él y Lizeth parecía haber terminado con esa fuerte discusión.
    
    Llegamos a la cama, nos acostamos y me volteé del lado contrario para no verlo, pero él comenzó a hablar.
    
    —Estuvo increíble.
    
    —Eres un patán —dije a modo de regaño y él calló.
    
    Cerré mis ojos por escasos minutos, en los que soñé que me satisfacía sexualmente dándome sentones en mi enorme consolador favorito que olvidé en mi casa. De pronto, él me despertó jalando mi brazo.
    
    —Estás muy ancha —me dijo y me di cuenta de que mi trasero invadía su mitad de la cama.
    
    —Perdóname —contesté y me acomodé.
    
    —No movías la cola así cuando cogíamos.
    
    —¿¡Qué!?
    
    —Nada, solo es una broma.
    
    —Más te vale, porque estoy segura de que la movía muy bien.
    
    —Para ser sinceros... no.
    
    —¿Por qué dices que no? —pregunté molesta y me volteé para verlo de frente.
    
    —Porque solo te movías a los lados, no te clavabas mi verga sino que te movías con mi verga ya adentro.
    
    —Pero me movía en círculos.
    
    —No, solo te movías de arriba a ...
    ... abajo.
    
    —¡Ya! —quise parar la discusión—. Calla porque quiero dormir.
    
    —Hoy aprendí lo que es que una mujer se mueva en realidad.
    
    —Te encanta discutir.
    
    —Tal vez, ¿no quieres aprender a moverte?
    
    —¡No! Ya duérmete —regañé y me volteé de nuevo, dándole la espalda.
    
    —Está bien —dijo y se quedó callado, mientras que yo, recordando las veces que cogimos, me empecé a mojar y a morderme los labios del antojo por follar.
    
    Pensé mucho si hacerlo o no, pero al final me decidí: Me bajé mi short, dejándole ver mis nalgas en bikini.
    
    —No pienses mal —advertí—, tengo mucho calor.
    
    —Yo no dejé ese culo así, está más voluminoso.
    
    —¿Con qué clase de prostituta estuviste que aún tienes ganas?
    
    —Ya sabes que yo soy muy fogoso —dijo, calló por unos instantes y luego volvió a hablar—. Y puedo hacerte todo lo que aprendí con ella.
    
    —Mira, no te dejé acostarte conmigo para eso, podemos ser escandalosos y los demás nos pueden escuchar.
    
    —Continúa.
    
    —¡Ash! Solo relátame qué tal estuvo tu experiencia de esta tarde.
    
    —¿A detalle?
    
    —Sí, a ver qué tanto te creo.
    
    —¡Por favor! —alzó un poco la voz riendo—. Te diré toda la verdad.
    
    —De acuerdo, te escucho.
    
    —Se llama Valeria, tiene 24 años, es morenita, un poco más alta que yo, delgadita y muy sexy. Nos vimos en un hotel de la zona hotelera. Entramos a nuestra habitación y lo primero que le hice fue tomarla de la cintura —de pronto, tomó mi cintura.
    
    —Sin tocarme, solo cuéntame —dije y me soltó.
    
    —Ok. La tomé de la ...
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