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Soy nueva en el vecindario (Segunda parte)
Fecha: 02/11/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Aldebaran, Fuente: CuentoRelatos
... comer con ellos. Yo acepté encantada. Comimos juntos y José estaba enfrente de mí. No paraba de mirarme mientras comíamos y se me ocurrió tocarle el paquete con mi pie. Le frotaba bien con él, pero no noté que se empalmara. Al poco dejé de frotarle. Terminamos de comer y les ayudé a recoger todo. Me había quedado con ganas de disfrutar de la polla de José completamente erecta y se me ocurrió algo. No sabía porqué esta vez no se había empalmado. Llamé a un amigo que trabaja en una farmacia. Quería que me pudiera conseguir una viagra. -¿Qué dices? ¿Quieres que te consiga una viagra? -Si, es para el padre de un amigo que no puede hacerlo con su mujer, le mentí. -¿Y no puede recetársela el medico? Si me pillan robando me echan. -Es que, ya sabes, le da corte y eso. Anda, hazme ese favor. -Está bien. Veré que puedo hacer. Dame dos horas. -Eres un sol, tenemos que echar un polvo un día de estos. Se lo decía de broma porque él es homosexual. -Anda, déjalo. Te veo en dos horas. Le esperé en el portal dos horas después, como me había dicho. Venía por la calle algo azorado y mirando para atrás. -Toma, solo he podido conseguir dos. He tenido que comprar la caja para que no me descubrieran y vale un pastón. -Eres un sol, dije dándole un beso en la mejilla. Te debo una. Mi amigo desapareció por donde había venido. Toqué la puerta de Antonia y José y me abrieron enseguida. -Hola Ana. ¿Qué tal todo? -Muy bien. Tengo algo para José. Le ...
... dije sonriendo. -Pasa. Está en la habitación. Entré y le sonreí enseñándole la viagra. José me devolvió la sonrisa y se acercó a mi. Me besó en la boca y me quitó la ropa. -No tan deprisa, primero tómatela. Fue a por un vaso de agua y se la tomó de un trago. Me senté junto a el esperando a que le hiciera efecto. Entonces se me ocurrió algo. Llevé a Antonia a la habitación. Le propuse que se desnudara y se masturbara mientras lo hacíamos. Pensaba que así podría curarle el vaginismo, pero no le dije nada. José estaba ya empalmado, tumbado boca arriba en la cama. Nos sonreímos mutuamente. Me subí a la cama y a él y me dispuse a que me penetrara. Iba a sacar un condón, pero negué con la cabeza. No me importaba que pudiera pegarme algo, ni me quedara embarazada. Quería sentir su polla erecta al máximo sin goma. Comencé a subir y bajar sobre él. Primero despacio, luego subiendo más el ritmo. Me apoyaba en su pecho mientras lo hacíamos. Antonia, en una esquina se tocaba los labios. José se agarraba a mis caderas mientras me lo follaba. Estaba disfrutando mucho por su cara y sus gemidos. Yo necesita más caña, por lo que subí el ritmo de la cabalgada. Antonia también estaba acelerando su masturbación. Al poco rato me dijo José que iba a correrse. -Córrete, tesoro, le dije. Disfruta bien. Me agarró las tetas y noté como soltaba su leche dentro de mi. -Aaaaah, no puedo aguantar más. ¡Me corroooo! Yo le miraba satisfecha, pero yo aún ...