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Soy nueva en el vecindario (Segunda parte)
Fecha: 02/11/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Aldebaran, Fuente: CuentoRelatos
... no me había corrido. Miré con el rabillo del ojo como Antonia estaba al borde el orgasmo también. Al poco empezó a escurrirse hasta el suelo. Se estaba corriendo. Solo quedaba yo por correrme. Me incorporé un poco y sin que José me la sacara, me adelanté hacia él, haciendo que su polla frotara mi clítoris. Eso fue lo más y tras unas pocas embestidas, hizo que me corriera como una loca. Gemí como pocas veces había hecho. Ya me daba igual que me oyeran. Acabamos los tres cansados y satisfechos. Pero mi plan continuaba. Le propuse a Antonia que ahora que acababa de correrse, intentara hacerlo con su marido. Su coño estaba húmedo y recién corrido y ahora sería más fácil la penetración. Antonia me hizo caso, aunque me dijo que era difícil que funcionara, pero que lo intentaría de todas formas. Me agradecía mi preocupación. Se subió a la cama. Antonia estaba un poco rellenita, no demasiado. Sus tetas se movieron al subirse a la cama y me gustó verlas así. No era lesbiana, pero ya digo que me habían gustado. José cogió su pene y lo apuntó a su vagina. Intentó introducirle el glande, pero no podía. Antonia ...
... no se abría. -Hazlo despacio. Le dije a José. Intentó penetrarla de nuevo. Esta vez se abrió un poco más y entró solo el glande. No la había penetrado del todo, pero yo me estaba poniendo cachonda de nuevo. No sé porqué me dio por tocarle las tetas a Antonia. Esta dio un respingo y como por arte de magia, el pene de José entró del todo. Antonia me miró sorprendida. Entonces me besó en la boca. No éramos lesbianas, vuelvo a insistir, pero la pasión nos hizo hacerlo. Antonia se folló a su marido como seguro que hacía años que no lo hacía. Yo me cambié con ella y era ahora la que se estaba masturbando. Me había excitado un montón. Después de un rato de cabalgar a José, Antonia se salió de él y este me hizo un gesto para que me acercara. Puso a su mujer a cuatro patas y también a mí. Entonces comenzó a follarnos alternativamente a las dos. Aquello era lo más. Estábamos disfrutando como locas. Un rato más tarde acabamos corriéndonos los tres. Nunca más volviera a rechazar a un viejo para follar. Si os ha gustado y queréis comentar, escribidme a: [email protected] Para Lara, mi más fiel lectora.