1. Pau, excitante madura.


    Fecha: 06/11/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... porque sus piernas dejaron de hacer fuerza y permitieron a mi mano subir hasta su húmedo coño. Que cuando lo llegue a tocar, su morreo aumento en intensidad, no haya nada mejor que un morreo tan apasionado. Una vez que dos dedos entraron dentro de ella, dio un suspiro-gemido tremendo, como si se le escapara todo el aire de su cuerpo. Me ponía su respiración, el cimbreo de su cuerpo, pero ella no hacía nada, se dejaba hacer, que de momento era bastante. La notaba super excitada, pero de la misma manera que nerviosa e intranquila, yéndose su vista muchas veces hacia la zona de la puerta. Contenía su respiración, se notaba que no quería que se la oyera nada.
    
    Me levante y parecía que se desconcertaba, lo que hice fue empezar a desnudarme, quería ponérselo fácil. Cuando empecé a desnudarme vi un atisbo en ella de decirme que no lo hiciera o algo así, pero no le salieron las palabras. No dejaba de mirar sus ojos, ya me quede desnudo y con una erección fenomenal. Me acerque a ella y me quede de pie pegado a la altura de su cabeza, sin decir nada, solo mirándola. Lo siguiente que hizo ella fue echarse más al centro de la cama y dejarme un espacio. Me tumbe a su lado y después de un impase, solo mirándonos intensamente, nos volvimos a dar un morreo espectacular. Ahora la metía mano con más libertad y fui bastante habilidoso, porque en menos de tres minutos estaba desnuda.
    
    Como seguía bastante parada, en lo que se refiere a hacer algo, cogí una de sus manos y la lleve a mi rabo. ...
    ... Fue como si diera calambre, porque quito la mano de golpe. Insistí una vez más y esta vez dejo su mano y me dijo muy suavemente y como en secreto, “Por favor echa el seguro a la puerta” y con la misma tranquilidad y mientras mordisqueaba su oreja le dije, “Que más da. No creo que vaya a entrar si no se lo dices tú y si entra, pues que vea lo bien que lo pasas, ¿No te parece más morboso?” su reacción no fue decir nada, fue darnos un morreo mucho más salvaje. Ella ya se olvidó de todo, por lo menos de momento. Cada vez la notaba más suelta, como más liberada, aunque no del todo, porque me dijo, “Me gusta esa lengua que tienes, quiero probarla” hice que no la entendía, pero ella no quiso ser más explícita de palabra, se limitó a empujar mi cabeza hacia abajo.
    
    Una vez que empecé a comer su coño se le escapo, “Guauuu, menuda lengua que tienes cab…” y se cortó ahí. Tenía que seguir y hacer que se soltase del todo. La hice girase sin dejar de comer su coño, para que quedara sobre mí y ella también lo entendió, porque se puso a hacerme una mamada, ya estábamos en el perfecto y salvaje 69. A pesar de lo cachondos que estábamos los dos, ella seguía reprimiendo sus gemidos, sus expresiones. Sentí algo de corriente, no mucho y oí unos pasos casi imperceptibles, lo que quería decir que Ximo estaba dentro aunque no le viera y por lo que intuí tampoco su mujer se enteró.
    
    Por cómo se me pegaba en mi boca y como se retorcía sabía que pronto se correría en mi boca. Parecía que se quedaba ...
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