-
Pau, excitante madura.
Fecha: 06/11/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... si llevaba los ojos abiertos, seguro que vio perfectamente mi rabo. Estuvimos bañándonos y hablando los tres, pero, aunque Pau había bajado un poco la “tensión” que demostró conmigo, no era la del primer día. En algún momento pille a Ximo haciendo como muecas, me hice como si no las viera y también me di cuenta de la mala cara que ponía Pau. Decidimos salir los tres, deje que Pau saliera delante, la visión de su culo subiendo la escalera, era para comérselo todo. Planifiqué mi salida, ya que nada más salir y para que no se me notase el empalme, cogí la toalla y me la coloco como si me secara. Ellos se fueron directos para dentro de la casa a secarse y vestirse, fui prácticamente detrás de ellos. Una vez que se metieron en su habitación y cerraron la puerta oí una voz alta de Pau. - ¡¿DE QUE VAS?! Es que eres tonto, por no decirte otra cosa. ¿Y si se llega a dar cuenta? ¡¿QUÉ?! - Pues sí que te pones también tu buena. No se ha dado cuenta y si se hubiese dado cuanta, pues un gesto más, que se hace. - Ximo, por Dios, que puede ser nuestro hijo. - Si, si, lo que tú quieras, pero se emboba cuando te ve. Y has visto el pollón que se gasta, eso empalmado tiene que ser un obelisco, no me creo que no se lo miraras. - Pues no, no se lo mire. - Venga Pau, que no soy tonto. Si además la manera que has tenido d desnudarte ha sido la repera, hasta a mí me has hecho que me empalme. Pues fíjate a él, seguro que la tendrá dura todavía. - Pero que guarro que eres, que ...
... mente más sucia. No te comprendo. - No me comprendes porque no quieres. Podrías acabar con esa abstinencia forzosa y que es culpa mía. - Vamos a ver si lo tienes claro, te lo repetiré por una millonésima vez. Nadie tiene la culpa de nada, la vida ha venido así y ya está. El matrimonio no es solo sexo, son muchas cosas más, amor, respeto, fidelidad. - Todo eso es muy bonito. Pero es que en eso no hay falta de respeto ni de amor, tampoco falta de respeto. - Lo que tu digas, pero no em vas a convencer. Y ahora termina de vestirte y sal, pero por favor ni señales, ni gestos y sobre todo, no hagas de las tuyas, por favor. ¿Me harás ese favor? - Pero tú me tienes que hacer otro a cambio. - Hecho. - Ponte el vestido negro, el que me gusta a mí, pero con todo los “complementos” y así luego lo pasaremos bien tú y yo. - ¡XIMO POR FAVOR! No me pidas eso. Con ese vestido parezco una puta. Sabes que estando solos no me importa. - Siempre se hace lo que tú quieres. Pues haz una vez más lo que quieras y no te preocupes, que me comportare. Ya no se oyó nada más y me fui a cambiar. No me pillaba de nuevas una situación así, por lo que oí, me parecía entender lo que pasaba y ya lo había vivido antes alguna vez. Coincidí al salir con Ximo, que me hizo una seña para irnos a su escondite, se iba a fumar un cigarro. Nada más encendérselo y dar una buena calada me pregunto sin esperármelo, “¿Nos has oído?” y haciendo el sorprendido le respondí, “¿Si he oído el que?” Ximo ...