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La historia de Ángel, solo era un muchacho (59/59): Epílogo
Fecha: 07/11/2022, Categorías: Gays Autor: Albany, Fuente: CuentoRelatos
... última que pasé con Pablo no había podido fijarme mucho en él, ahora que le miraba con detalle, podía apreciar lo robusto y fuerte que estaba, como el vello de su cuerpo era más abundante, ya le cubría las tetillas y casi todo el pecho, también el perfecto y marcado abdomen, los muslos gruesos y duros y las largas piernas. Mención aparte seria su aparato sexual, los gordos huevos se adivinaban, envueltos en el ensortijado pelo, y solamente eran visible los quince o diecisiete centímetros de verga que colgaba delante de sus testículos. Me estremecí, como si tuviera frío, ante el soberbio espectáculo de su cuerpo, y a la vez sentía que mi polla comenzaba a cobrar vida empujando la fina tela de seda del pantaloncito que portaba. Sí, aquel era mi hombre, mi macho, mi amante, el preferido y mas deseado de todos los que había tenido, el hombre al que amaba sobre todas las cosas, mi dueño y amo, al que obedecería en todo lo que quisiera. Lo mismo que Tomás, también yo sentía respeto hacia él, y cada vez se parecía más a su padre, terminaría siendo igual que Eliseo cuando tuviera su edad, y eso no me molestaba para nada. Hablaron unas palabras más, y a la vez que Pablo se encaminaba al baño el sirviente salía de la habitación. Le seguí para sentarme en un taburete mientras abría el paso del agua dejándola caer y que resbalara por su fuerte cuerpo. Pablo resultaba guapo, más que guapo era atractivo, masculino y de personalidad viril que le salía, sin él proponérselo, ...
... por los poros de la piel. Se pasaba las manos por el cuerpo antes de derramar el gel sobre la esponja y luego aplicárselo en el cuerpo. Veía hipnotizado el balanceo de la verga colgando y escurriendo el agua que se deslizaba sobre ella. Volví a sentir una erección y decidí retirarme a la habitación, o terminaría masturbándome con el espectáculo que me brindaba. Dulce se había acurrucado entre las sábanas y me dirigía su lánguida mirada. Me tumbé a su lado y le abracé. -Ya le tenemos con nosotros y nunca permitiremos que se aparte. -como si me hubiera entendido giró la cabeza para pasar su rosada lengua por mis labios Me levanté cuando apareció envuelto en una enorme toalla y le ayudé a secarse. -¿Te has asustado de mi para ausentarte del baño? -Iba a terminar haciéndome una paja admirándote, y eso no es lo que necesito y quiero. -me tomó en sus brazos y abracé su cintura con mis piernas colgándome de su cuello con los brazos. -No vuelvas a dejarme otra vez Pablo, no lo hagas, castígame si crees que sea necesario y lo merezco, pero no vuelvas a alejarte de mí. -No quiero volver a hacerlo gatito, vamos a intentar entendernos los dos y creo que lo conseguiremos. -buscó mi boca y me besó con fiereza, con afán posesivo metiendo la lengua con fuerza. Le respondía acariciándola con la mía y ahogándome en el placer de su jugosa saliva. Me mantenía elevado sujetándome por las nalgas, pegado a él y sin dejar un momento de buscar la saliva que contenía mi boca, ...