1. La historia de Ángel, solo era un muchacho (59/59): Epílogo


    Fecha: 07/11/2022, Categorías: Gays Autor: Albany, Fuente: CuentoRelatos

    ... hasta que sentía la punta de su verga empujar entre mis nalgas.
    
    -Déjame en la cama cariño y hazme el amor. -me sentía invadido de una lujuriosa pasión y necesita que me hiciera suyo, ser penetrado por la dura polla que empujaba invasiva entre mis nalgas con riesgo de romper la tela y atravesarla.
    
    Me depositó con suavidad sobre el colchón y se tumbó a mi lado, mirando hacia el techo y con las manos bajo la nuca enseñando los poblados sobacos de duros y largos pelos ensortijados. Me giré hacia él y metí la mano entre los pelos de su pecho, crucé la pierna sobre su abdomen rozándole apenas la verga.
    
    -Te estas volviendo muy peludo, tanto como un oso. -giró la cabeza para mirarme divertido.
    
    -Si te molestan me depilaré o me raparé todo el cuerpo para estar a tu gusto. -y dejó escapar una alegre risa.
    
    -No tienes que hacerlo, así como estás me encantas. -no dejaba de jugar con sus vellos, tirando con suavidad de ellos y acariciándole la tetilla.
    
    -Te quiero mucho Pablo…
    
    -Igual que yo a ti gatito dulce. -me subí sobre él a horcajadas y me abrazó sobre su pecho.
    
    -Se sienten tan suaves tus pelos, y me hacen cosquillas en la piel, quiero que sigas así. Me gusta todo lo tuyo. -coloqué la cabeza sobre su pecho y escuchaba los latidos de su corazón. Me excitaba sobremanera estar tendido sobre su cuerpo, acariciado por sus pelos y apretado por sus brazos.
    
    Entonces me sujetó de los sobacos y tiro de mi pera que nuestras caras estuvieran al mismo nivel.
    
    -Bésame ...
    ... gatito, dame tu lengua. -no me hice de rogar y atendí su petición, pero rodeó mi cabeza con las manos y fue él quien me penetró metiendo la lengua y reclamando la mía para chuparla con avidez.
    
    Lentamente sentía como el culito se me iba dilatando por el deseo, y el pantalón se me humedecía por mis jugos y los que salían de su verga enterrada entre mis nalgas.
    
    -Estoy muy caliente Pablo. -me senté sobre su estómago y me quité la chaqueta por la cabeza, le descabalgué y me terminé de desnudar.
    
    -Te deseo Ángel.
    
    -Pues tómame, ¿a qué esperas? -y se termino la paz. Se abalanzó sobre mi y con brusquedad me tumbo poniéndose encima. Sus fuertes piernas abrieron las mías sin dificultad y su verga se friccionó con la mía.
    
    -Está muy dura, ¡qué rica Pablo! -se movía rozando entre ellas nuestros pollas y se posó sobre mi cuerpo para besarme.
    
    -Perdóname gatito pero no puedo aguantar más sin penetrarte, igual te hago daño.
    
    -No importa, soy tuyo para lo que quieras. -y abrí más las piernas dejándole lugar para que actuara, su dura polla picaba alrededor de mi ano sin acertar y se la sujeté para colocarla en la entrada.
    
    Una primera sacudida de cadera y el glande perforó mi culito.
    
    -¡Ahhh! -no pude evitar un fuerte gemido.
    
    -Lo siento bebé.
    
    -Sigue, no te detengas ahora, métela toda. -y ahora sin parar empujaba con fuerza, hasta que sentí sus peludos huevos en la puerta de mi culo.
    
    Una vez que tuvo toda su verga dentro se dejó caer sobre mi sin moverse.
    
    -Que ...
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