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Viaje de negocios con mi jefe (Parte 2)
Fecha: 10/11/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Nati Galache, Fuente: CuentoRelatos
... gimoteando por la situación, sabiendo que tenía absoluto control, después de todo, tenía el permiso de mi jefe ¿cierto?, su miembro aún estaba un poco duro, por lo que no tardé mucho en ponerme caliente de nueva cuenta, Mauro se retorcía con mis movimientos, su orgasmo había dejado secuelas de espasmos y sensibilidad. -Me estás matando Nati -expresó entre jadeos, respiración entrecortada y mis besos interrumpiendo sus palabras. Mis movimientos se volvieron lentos y suaves durante algunos minutos, a la vez que su verga se ponía firme nuevamente, mi cuerpo pedía mucho más, por lo que mi desesperación me llevó a sacármela de golpe y comérsela suavemente, poco a poco su miembro respondió a los reclamos de mi lengua y una vez que estuvo lo suficientemente duro me volví a montar encima, pero ahora dándole la espalda, me acomodé y la metí de golpe mientras comenzaba a moverme con rapidez, Dios, tenía un hambre insaciable, y no pretendía detenerme hasta que mis ganas se agotaran, disfrutaba moverme encima suyo, dejándole saber que continuaba teniendo el control, Mauro se limitaba a pasear sus manos por donde pudiera y empujarme contra su verga de cuando en cuando, luego de un largo rato auto complaciéndome con su jugoso miembro, los escalofríos acompañados de espasmos se hicieron presentes, noté a Mauro desesperado por continuar, pero mis deseos por tener el control sobre él no se habían esfumado, por lo que, al momento de escuchar la aceleración de su respiración, me detuve ...
... y la saqué de tajo de mis adentros. Me volví frente a él y me abalancé, abrí mis piernas para montarlo nuevamente, Mauro buscaba desesperado la entrada, pero no lo iba a tener sencillo, no después de dejarme así en la ducha, la cena y el elevador, elevé mi pelvis por encima de sus caderas y fui directo a su oído. -Tómalo con calma, no llevamos prisa -le susurré entre besos y roces con mi lengua en su lóbulo. Su primera reacción fue una risa incómoda que me dejó saber que no le había encantado la broma, antes de que pudiera articular palabra lo besé, pero entre besos comenzó a forcejear con mis caderas para encontrar su alivio, como no se lo permití me tomó fuerte de las caderas y me volteó violentamente, en un par de segundos ya se encontraba sobre mí y ya me estaba penetrando, no voy a negar que la violencia de la circunstancia me puso a mil nuevamente, por lo que lo dejé continuar, se encontraba penetrándome enérgico cuando se levantó y se puso sobre sus rodillas mientras me acomodaba a su antojo para continuar embistiéndome, estaba a punto de alcanzar al clímax cuando escuché sus jadeos de alivio, por lo que me dejé llevar y me corrí momentos después. Luego de reincorporarnos, le pedí que se fuera a dormir a su habitación, pero luego de ignorarme durante algunos minutos, fui yo la que terminó rindiéndose y cayendo en un profundo sueño. A la mañana siguiente desperté con una invasión de sensaciones, Mauro me apretaba fuerte por la espalda contra su cuerpo ...