-
Viaje de negocios con mi jefe (Parte 2)
Fecha: 10/11/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Nati Galache, Fuente: CuentoRelatos
... mí, instintivamente buscó la entrada con su sexo y una vez dentro fue el cielo, mi clítoris quedó atrapado entre mis muslos por lo que cada vez que se removía me provocaba un placer extremo, sus movimientos pausados me obligaban a pedirle más entre jadeos, pero Mauro concentrado me besaba para calmarme. -Esperar tiene su recompensa Nati, relájate y disfrútalo -exclamó con voz segura y cautivante. Efectivamente lo estaba disfrutando mucho, pero la paciencia nunca ha sido una de mis virtudes y aunque me costó bastante tranquilizarme, una vez que lo logré, mis sentidos comenzaron a aturdirse y todo lo demás dejó de existir, el vaivén de Mauro continuaba pausado, lo único que iba en aumento era la profundidad de sus embestidas y mis ya familiares ganas de ir al sanitario, para cuando mi orgasmo hizo presencia, mi cuerpo estaba más que relajado y no me costó nada dejarme ir, mi eyaculación llegó de manera muy inesperada, ni siquiera tuve que concentrarme demasiado en dejar escapar mis fluidos, sólo en ese momento Mauro aumentaba la velocidad y cada vez que se detenía, sacaba su jugosa verga y volteaba para apreciar el espectáculo en forma de chorros que salía de mi interior, de nueva cuenta me penetraba enérgico y volvía a detenerse, prolongando cada escalofrío y cada espasmo en mis adentros, para la tercera ocasión, dejó su verga dura y palpitante hasta el fondo, donde descargó toda su leche al mismo tiempo que se tumbaba sobre mí. Descansamos un poco solamente para ...
... volver a la realidad, el sobresalto se hizo presente en ambos al momento en que se detuvo la limusina, por lo que procedimos a cambiarnos rápidamente, menos mal que solo estábamos semidesnudos, pensé para mis adentros, ya estaba por terminar de amarrar las agujetas de mis zapatillas deportivas cuando la ventanilla se abrió, el chofer anunció la llegada al hotel sin siquiera mirarnos, cosa que me había parecido muy extraña, pues no lo había hecho con anterioridad, en otra situación me hubiera apenado demasiado por el desorden que habíamos dejado, o por el concierto previo de gemidos, pero vamos que la ocasión me impedía mantenerme a raya, en verdad me sentía como una adolescente que no podía disimular sus ganas de probar de todo, en especial con un hombre que parecía saber a la perfección todo lo que hacía, que no había nada que enseñarle y que por el contrario, me estaba enseñando una infinidad de placeres completamente nuevos. Mauro bajó de la limusina, abrió la puerta y me tendió la mano para salir, por fortuna la situación no había pasado a mayores, con excepción de mi playera un poco húmeda y marcada por el área de mis pechos, tenía que reconocerle que luego de tremendo asalto, la playera era lo de menos. Nos dirigimos a uno de los restaurantes del hotel de manera rápida y procedimos a esperar por una mesa en el recibidor del restaurante, aguardamos a que regresara nuestro host para llevarnos al lugar, mientras tanto podía sentir que su mirada seguía fija en mí, me ...