1. Aventuras y desventuras húmedas: Primera etapa (2)


    Fecha: 12/11/2022, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos

    ... cama de terciopelo que tanto le gustaba. El suave tacto consiguió erizarle la piel, aunque tenía sus dudas si solamente había sido eso, o también la breve imagen de un cuerpo joven tan cerca de ella.
    
    Posó los ojos en el espejo admirando su figura, nada mal para los años que gastaba, todavía podría causar deseo, no tenía duda de eso. Sin embargo no podía comprender por qué Pedro no lo veía así. Sin encontrar respuesta, acabó por mover la cabeza a modo de negación, se revolvió el cabello en un gesto de liberación más que por eficacia y se encaminó a la habitación.
    
    Cuando atravesó la puerta, su sobrino se encontraba entre las sabanas mirando su móvil listo para dormir. Una situación algo atípica, pero dentro de lo que cabía, normal. Había dormido con él cuándo era más pequeño, aunque de eso ya hacía muchos años.
    
    Sin embargo lo que la descolocó, no fue pensar en compartir la cama con su sobrino, sino en otra cosa. Mientras caminaba con su precioso pijama, notó como los ojos de su sobrino la seguían hasta llegar a su lado de la cama, donde giró la vista para que su tía no se diera cuenta. Quizá aquellas telas fueran algo inapropiadas para dormir con Sergio, pero tampoco había planeado dormir acompañada y con ellas se sentía la mar de cómodas.
    
    La prenda hacia resaltar su cuerpo y sobre todo, colocaba sus senos de manera que fueran más visibles de lo que habían sido nunca para su sobrino. “¿Quizá como si llevara un bikini?” Carmen no evitó que una sonrisa aflorara en ...
    ... sus labios.
    
    No sentía vergüenza por su cuerpo, es más, se enorgullecía de mantenerlo tan bien. La mirada de Sergio no se la tomó a mal, incluso le pareció que podía llegar a ser normal, aunque los años pasasen, sentía que todavía era atractiva.
    
    —Se te van a quemar las neuronas con el móvil —Carmen habló por romper el silencio.
    
    —Le estoy contando a mi madre que hemos parado.
    
    La mano de Carmen se estiró para alcanzar un bote de crema de su maleta y con calma, de una forma muy pausada, comenzó a esparcirlo por su cuerpo.
    
    —¿Qué te echas?
    
    —Crema para la piel, así se queda más tersa y firme.
    
    —¿Siempre te la das? —Asintió— pues parece que te funciona, se te ve muy bien. Mira que yo siempre pensaba que esas cremas eran una estafa.
    
    Había sido algo sutil, quizá Sergio no lo había pensado, pero el simple hecho de decir que las cremas funcionaban le hizo sentir a Carmen que aquello era un piropo. Algo totalmente espontaneo y sin ninguna otra intención, no obstante a la mujer le caló.
    
    Siempre le había gustado cuidarse y de nuevo, otra pregunta cabalgó por su mente “¿hace cuánto que no me dicen nada bonito?”. Trató de no externalizar lo que sentía, aunque dudó si el sentimiento que le corría por cada poro de piel era felicidad, de esa que tienes que saltar para expulsarla.
    
    —Vaya… muchas gracias, Sergio —apretó los labios para mantener un estado anímico normal— Pues, sí que funcionan sí, es que sinceramente, no me gusta ser vieja. Suelo echarme todas las noches, ...
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