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Eso no, papá, me dolería, la tengo muy estrechita
Fecha: 14/11/2022, Categorías: Incesto Autor: Kiko, Fuente: CuentoRelatos
Mason era un americano rubio, de ojos azules, musculoso, de casi dos metros de altura, con tatuajes hasta en el culo y era cabo en los marines en Rota, un municipio español a 51 kilómetros de Cádiz en la comunidad autónoma de Andalucía cuando conoció en un hospital a Maylin, una china de 38 años, con los ojos y el cabello negro, que no llegaba al metro cincuenta de estatura y que tenía una hija de 7 años. Se enamoraron y se casaron. Once años después Mason trabajaba de mecánico en un taller de coches y Maylin seguía trabajando de enfermera. Kumiko, su hija, había crecido y era un cuadro de su madre, en lo que a cara y cuerpo se refiere. Cómo Maylin hacía muchas guardias, Mason y su hija, que estaba estudiando enfermería, se quedaban hasta las tantas mirando la tele. Esa noche Mason con su camiseta blanca de dormir, enseñando sus brazos tatuados que parecía dos columnas con grafitis, estaba sentado en el extremo del tresillo con las piernas estiradas, los pies descalzos sobre la mesa camilla y con una botella de whisky caballo blanco sobre la alfombra. Kumiko tenía la cabeza sobre el regazo de su padre y se estiraba a lo largo del tresillo vestida con una camiseta blanca, una minifalda gris, descalza y con las uñas pintada de rojo. La película que daban esa noche en TV 1 no era apta para verla en la posición en que estaban, se trataba de La vida de Adele. Ninguno de los dos sabía de qué iba la película, pero cuando unas chicas hablaron con Adele de follar, se hicieron ...
... una idea. Mason se sintió incómodo y Kumiko también, pero cómo el padre no le dijo nada, ella también guardó silencio. Luego, cuando Adele se masturbó en su habitación pensando en lo que pensó, a Mason se le puso la polla dura. Kumiko sintiendo cómo se le empezaban a mojar las bragas, le dijo: -Se pone caliente la cosa. -Demasiado. ¿No sería mejor cambiar de canal, Kumiko? -Es cine, papá, es ficción. Siguieron más escenas y se relajaron. Luego llegó el polvo de Adele con el chico. Kumiko no quitaba los ojos de la pantalla, Mason bebió un chupinazo de whisky. Al acabar de ver cómo echaban el polvo, dijo Kumiko: -¿Hace calor aquí o lo tengo yo, papá? Mason mirando para las torneadas piernas de su hija, le respondió: -Hace calor, hija, hace mucho calor. Vinieron secuencias que enfriaron el ambiente, pero luego llegaron las escenas de sexo lésbico entre Adele y Emma y se volvió a caldear. Al verlas desnudas y besándose, Kumiko, dijo: -Se veía venir. Llevaban poco más de un minuto comiéndose las bocas, las tetas y los coños y Kumiko le dijo a su padre: -Estoy muy malita, papá. ¡Qué malita estoy! -¿Quieres que sea tu médico? -Sí. Mason le metió una mano dentro de las bragas y se encontró su coño empapado. -Nunca me había encontrado con un coñito tan mojado. Kumiko mirando cómo se comían vivas Adele y Emma, abrió las piernas. Un dedo de Mason, que era más gordo y más largo que muchas pollas, se metió hasta la mitad dentro de su coño y ...