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Eso no, papá, me dolería, la tengo muy estrechita
Fecha: 14/11/2022, Categorías: Incesto Autor: Kiko, Fuente: CuentoRelatos
... desaparecieron bajo sus enormes manos... Las enjabonó y las magreó, le apretó los pezones con dos dedos, luego le enjabonó el cuello y la espalda, se agachó, le abrió las nalgas y le pasó la lengua por el ojete, luego echó más gel en las manos y le enjabonó las nalgas, se las apretó con las manoplas, se las mordió, le acarició el ojete con un dedo, se lo folló con el dedo medio, le hizo tantas cosas que al darle la vuelta de su coño caían gotas de flujo vaginal. Pasó su lengua por el coño y sintió cómo si lo tuviera engrasado con aceite. Estaba rico, rico, rico, le echó las manos a las tetas y se las magreó mientras le lamía el coño, luego le comió las tetas, mamando y chupando sus pezones, sus areolas... Se las devoró. Comiéndole las tetas le dijo Kumiko: -Me voy a correr, papa. Se iba a correr comiéndole las tetas. Mason la cogió en alto en peso, la besó y le preguntó: -¿Quieres que te penetre? Kumiko respondió metiendo su pequeña lengua en la boca de su padre. Mason cogió la verga y la puso en la entrada de la ...
... estrecha vagina. O se la rompía o no entraba, él lo sabía, ella lo sabía. Empujó poquito a poco. Los dos estaban equivocados, la vagina se dilató y el cabezón entró sin hacer sangre, aun así le dolió, ya que Mason sintió el sabor de sus lágrimas saladas llegar a sus labios. Poco a poco, entre beso y beso, la verga se fue haciendo sitio dentro de la vagina... Se la acabó metió hasta los huevos. Al tenerla toda dentro la folló muy despacito. A Kumiko le fue gustando cada vez más... Un cuarto de hora más tarde ya gemía cómo una loca, y entre gemidos le dijo: -Me voy a correr, papa, me voy a correr. ¡Me corro, papa! Mason sintió a su hija temblando contra su cuerpo, luego vio como sus brazos dejaban su cuello y cómo se separaba de él, con una mano sujetando su culo y otra en su espalda vio a Kumiko correrse con los brazos y las piernas colgando y la cabeza echada hacia atrás. No pudo evitarlo, le llenó el coño de leche. Tuvo que comprarle la píldora del día después, y no solo ese día, ya que Kumiko solo quería follar a pelo. Quique.