1. Aventuras y desventuras húmedas: Primera etapa (7)


    Fecha: 16/11/2022, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos

    ... Nadie te da un beso en el cuello de la chaqueta así de casualidad, está claro que esos besos recorrían un camino.
    
    —Vaya… —no sabía qué decir.
    
    —Vaya, eso es, vaya… lo tomé como algo extraño, un error, un desliz. Fui la buena mujer ama de casa, calladita y sin mancillar el buen nombre de mi esposo. Sin embargo, ¿tú crees, Sergio, que lo pude olvidar? —el joven no respondió— No. Imposible. Eso queda grabado a fuego. —Tomó aire y otro sorbo de su copa que estaba consumida a la mitad— Después de un viaje hace unos 5 años creo… no estoy segura, vi unos cargos extraños en la tarjeta y eran bares en Brasil. Sé que no es una prueba terrible que quieres que te diga, pero no me fio. Sobre todo, que las horas… pues no cuadraban, 100 euros a las 5 de la mañana me hacen sospechar, puede que sea una discoteca, pero joder… —una lágrima comenzó a aflorar tras las gafas de sol.
    
    —Tía, si quieres podemos seguir en un rato.
    
    —No, tranquilo, esto es lo que necesito. Lo necesitaba años atrás…
    
    Sergio sintió que aquello la había destrozado por dentro. Por alegrarla o calmarla o simplemente por interactuar en esa situación, alargó su mano y aferró la de su tía con fuerza, algo que hizo que Carmen sollozara.
    
    —Cuando se va de viaje, dejo de mirar la tarjeta, lo he visto otras veces, bares a altas horas —su rabia se estaba concentrando— me mata mirar. Sé que está allí, follándose a una puta con más ganas que acierto. ¿Y qué hago yo aquí?, mientras él se salta nuestro matrimonio por los ...
    ... mismísimos…
    
    —No te puedo aconsejar nada, no soy quien. Solo te puedo dar apoyo, ¿has pensado en hablarlo?
    
    —Sí, tenía pensado hasta que decirle, incluso le pregunte qué hacia cuando iba de viaje, si iba a bares o discotecas, todo muy casual. Simplemente me contestó “si”, sin dejar de mirar el periódico, como que le daba igual. Me quedé mirándole a ver si mis ojos hacían que su conciencia se quebrara, pero no movió ni una pestaña, no ganaba nada con decírselo, no tenía pruebas contundentes. Podría decirme que eran bares, que estoy loca por pensar así… que ya es mayor para esas cosas… que no estuviera paranoica…
    
    —Entiendo… pero tampoco puedes estar así, te está comiendo por dentro, ¿tienes miedo de perder esto?
    
    —¡No!, ¡Para nada! —con el vaso aún en la mano, agitó los brazos— ¡Que le den a esta casa, que le den a la piscina! A todo. ¡Joder! ¡Que les den a mis hijas si no me apoyasen en esto! —aunque el volumen no era alto se la notaba excesivamente cabreada— si el plan es ese, me divorcio y vivo de las rentas. Pero no es eso, ¿Qué tengo que hacer, devolverle la moneda?, sacar a tu madre de fiesta cuando esté aquí y… como decís ahora… ¡Ah! Zorrear eso, ¿zorrear con todos?
    
    Se quitó las gafas y su rostro estaba totalmente compungido, tenía los ojos llorosos de los que comenzaban a caer pequeñas lágrimas que parecían imparables.
    
    —Tía…
    
    —Tranquilo, Sergio, esto es lo que necesito, me sienta mejor desahogarme. Sé que no merece la pena separarme a mi edad, son más ...
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