1. De loca a loca y follo porque me toca


    Fecha: 16/11/2022, Categorías: Incesto Autor: Kiko, Fuente: CuentoRelatos

    ... se dio la vuelta, y me dijo:
    
    -Cómeme el culo.
    
    Me agaché y le abrí las nalgas. Angelita oteaba el horizonte por si aparecía alguien. Lamí entre sus nalgas. Jugué con mi lengua alrededor de su ojete y después metí la punta dentro. El ano, queriéndola apretar, la sacaba... Se la volvía a meter, volví a lamer... Sin masturbarla, puse un dedo en la entrada de su vagina para sentir cómo se abría y se cerraba al compás del ojete. Al poco sus jugos bajaban por el interior de sus muslos. Sus gemidos eran dulces y casi inaudibles. Cuando se dio la vuelta tenía la blusa desabotonada y las copas por debajo de las tetas, unas tetas, con areolas rosadas que me apuntaban con sus erectos y duros pezones. Mi lengua se posó en su pezón derecho, lo aplastó, lamió la areola y después mamó la teta, mi otra nano masajeaba la otra teta. Angelita acariciaba mi cabello. Luego busqué sus labios. Me recibió metiendo su lengua en mi boca, y echándome la mano a la rocosa polla. Me la meneó. Nuestras lenguas, que eran viejas conocidas, se saludaron con efusividad. Después de comernos las bocas, mi lengua lamió su otra teta... Luego le cogí las dos, y magreándoselas, se las mamé. Me cogió la cabeza y me la llevó a su coño. El clítoris ya había abandonado el capuchón, lo lamí y se estremeció. Se quitó el pantalón por una pernera, las bragas y un zapato. Se apoyó con las dos manos a un roble, abrió de piernas y echó el culo hacia atrás, era obvio por donde quería que le diera, le volví a follar el ...
    ... culo con la lengua y después se la fui metiendo en él muy despacito. Angelita tenía ganas de marcha. Me dijo:
    
    -Dame duro, maricón.
    
    Le agarré las tetas, y apretándolas le machaqué el culo.
    
    -¡Más fuerte!
    
    La cogí por el cabello, y tirando de ella la follé con más fuerza. Con su cabeza echada hacia atrás y con los ojos llorando de lo fuerte que le tiraba, me dijo:
    
    -¡Más rápido, mariconazo!
    
    Ya me había puesto negro.
    
    -¡Ahora verás, cabrona!
    
    Le agarré el cuello con las dos manos, le apreté la garganta y la taladré con fuerza y a toda ostia.
    
    -¡Me asfixias!
    
    Le solté la garganta. Tres dedos de mi mano derecha volaron sobre su clítoris a tiempo que le apretaba una teta con la otra mano. Sus gemidos subieron de tono. Se iba a correr. Le tapé la boca. La seguí taladrando, y se corrió como pocas veces se había corrido, sacudiéndose desde los pies a la cabeza.
    
    Al acabar le quité la polla del culo. Se dio la vuelta, se agachó, y aun tirando del aliento, me olió la polla.
    
    -¡Qué bien huele!
    
    A rosas no olía. Después de olerla, me la mamó, me la sacudió y me la chupó... En nada me corrí en su boca.
    
    Después de tragar la corrida se vistió. Me extrañó que lo hiciera, ya que no era de las que se conformaban con correrse solo una vez. Yo guardé la polla. Antes de marchar, me dijo:
    
    -Espera unos minutos y después sal
    
    -Vale.
    
    Anduvo media docena de pasos, y me dijo:
    
    -Mira, la tía Bernarda va a cagar a su huerta de maíz.
    
    -¿Y tú cómo sabes que va a ...
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