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Aventuras y desventuras húmedas: Segunda etapa (17)
Fecha: 17/11/2022, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos
... quería decirle que se quedara un rato a su lado, pero debido a sus pensamientos reales, no lo veía decoroso. —Voy a mi habitación. —Sergio colocó ambas manos en los hombros de su madre y con un lento movimiento, besó la mejilla caliente de Mari— Yo también te quiero. Aquello último lo había dicho en su oído y la piel se le erizó por todo el cuerpo. Notar el aire caliente que desprendía por sus labios era demasiado y mientras su hijo marchaba, ella suspiraba con ganas. En la habitación el joven no perdió ni un segundo. Se le había ocurrido algo mientras hablaba con su madre, algo de lo que tenía muchísimas ganas. Encendió la pantalla del móvil y marcó un número que se comenzaba a saber de memoria. No le hacía falta ni mirar la agenda, aunque allí lo tenía guardado como Tía Carmen. —¿Cariño? —respondió la mujer al otro lado del teléfono. —¿Qué tal esta mi tía favorita? —Pues sorprendida de que me llames a estas horas y además así de pronto, ¿no habrá pasado algo? —siempre que le iba a llamar su sobrino, Carmen solía tener al menos un mensaje avisándola. —No, tranquila, todo está bien. Solo te llamaba para contarte algo. —Pues dispara, pequeño, justo iba a ponerme a cenar. —Acabo de terminar los exámenes, además creo que voy a aprobar todas. —¡Qué bien! —la voz de Carmen se notaba realmente feliz— Como me alegro, es que eres muy listo. ¿Ahora puedes descansar un poco o vuelves a tener clase? —Pues tengo un par de semanas de vacaciones y por eso ...
... te llamaba. —Sergio calló para notar la reacción de su tía. —No entiendo. ¿Qué quieres, cariño? —He pensado y todo esto si te parece bien… me gustaría ir a visitarte —la última palabra sonó como debía sonar… escondiendo lo que en verdad tramaba. Por un momento el móvil se quedó en silencio, ni de un lado, ni del otro sonaba ni siquiera una respiración. Carmen se había quedado helada, completamente paralizada, no porque le viniera mal, si no por las ganas que nacían dentro de ella porque eso sucediera. —¿Tía? —comentó Sergio al no escuchar nada. —Estoy aquí… —¿Te parece mal? —Si un día esa proposición me parece mal, te doy permiso para que me mates. —Pues te diré que me he asustado un poco, pensaba que igual estaba el tío por ahí o algo. —No, tranquilo, cariño. Pero vaya que me has pillado así de pronto y una no es de piedra. —Mi idea es ir un día, bueno, dormir donde la abuela y eso… —¿Te parece buena idea venir el viernes? Así pasamos juntos el viernes y el sábado si quieres puedes marchar, lo único no sé si podré dormir contigo. —Por mi perfecto, no tengo ningún otro plan. —rio maliciosamente al otro lado del teléfono. —Menuda alegría me acabas de dar… no lo sabes bien. Me acuerdo mucho de ti, bueno, de algunos momentos más que otros y de unas partes más que otras. El tono de voz de la mujer había mutado, ya no estaba tan alegre, sino que Sergio recordó que ese sonido lo usaba para ciertas ocasiones en la que ambos estaban unidos, ...