1. Aventuras y desventuras húmedas: Segunda etapa (17)


    Fecha: 17/11/2022, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos

    ... muy unidos.
    
    —Yo cada día lo recuerdo… y el otro día pensé en algo. Una pena haber desaprovechado el hotel donde paramos a dormir.
    
    —Ya te digo… —Carmen recordando lo bien que lo pasaba con su sobrino. Empezó a calentarse— aquella ducha, era bien grande. ¿Te hubiera gustado ponerme contra aquel mármol?
    
    —Mucho… aunque lo hice luego en tu casa. —la mano libre de Sergio comenzaba a apretar su miembro mientras Carmen a kilómetros de allí pasaba una mano por su entrepierna.
    
    —Tengo que bajar, que me espera Pedro para cenar.
    
    —Bueno, pues ya concretaremos entonces…
    
    —No, no. ¿Quién te ha dicho que cuelgues? —escuchando aquello, Sergio pudo imaginarse la sonrisa pícara en el rostro de su tía. Como le gustaba— Vete hablándome que voy bajando… ¿Quieres algo especial?
    
    —¿Cómo?
    
    —¿Alguna ropa, alguna cosa…? No sé —escuchó unos pasos y una voz de fondo—. Es Isabel que acaba de llamar… la mujer del panadero, ¿sabes?
    
    —Pues algo que realce tu fantástico cuerpo, que ya sabes cómo me encanta. Lo demás lo dejo en tu mano, porque vas a estar igual de preciosa con cualquier cosa.
    
    —Vale, eso sin problema —decía Carmen ya al lado de su marido—. Por cierto, ¿este año tienes calabacín o pepino?
    
    —Lo tengo ahora mismo en mi mano, está enorme, tiene unas ganas de saludarte.
    
    —¡Qué bien! —sonando con total normalidad mientras su cuerpo ardía— Y ¿te han traído huevos de corral?
    
    —Vaya si tengo… —Sergio estaba de lo más caliente, sacó su miembro del pantalón del pijama con ...
    ... una erección y vio sus genitales bien llenos— si los vieras ahora, están repletos.
    
    —¿Ah, sí? Pues mira, hazme el favor y guárdalos para mí, ¿bien?
    
    —¿Hasta el viernes? Imposible, tía… es mucho tiempo, me van a doler.
    
    —¡Que sí anda! Mira que a Pedro le encantan, guárdalo y te lo pago el mismo viernes, venga, Isabel.
    
    —Mierda. Vale… como me pones. Te amo, tía…, pero lo de no tocarme lo voy a incumplir, solo una vez. Ahora mismo.
    
    Carmen sintió un latigazo de placer en su entrepierna al escuchar que su sobrino se iba a masturbar con ella al teléfono. Miró con el rabillo del ojo a su marido que degustaba la tortilla que ella misma había preparado ajeno a lo que sucedía al otro lado del móvil.
    
    —¿Qué ha pasado con el Manolo entonces? —fue lo único que se le ocurrió preguntar, para no estar pegada al móvil en silencio y sin excusas.
    
    —Le ha pasado que la tiene muy dura —contestaba su sobrino con la respiración agitada—. Que se la está moviendo arriba y abajo pensando en su tía favorita, en su cuerpo, en su cara… Dios, no puede ser.
    
    —¿O sea que ya llegó?
    
    Pedro la echó una mirada para saber que le había pasado al hombre. Le alzó la palma en el aire para que esperase y escuchar lo que su sobrino le tenía que decir.
    
    —Me corro, joder. ¡Qué rápido…! Va, va, va… Tíaaaaaa —estiró la “a” hasta el límite de su voz quedando después en un jadeo contante.
    
    Carmen esperaba al otro lado con impaciencia y un rostro enrojecido hasta el extremo que gracias a que solo tenían ...
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